La comunidad católica de Tucumán celebró la festividad de la Virgen de la Merced, conmemoración que integra devoción mariana y memoria histórica local por su vinculación con la Batalla de Tucumán.
En la ceremonia de salida de la imagen desde la Basílica de La Merced, el arzobispo Carlos Sánchez ofreció una reflexión ante la prensa: “No nos dejemos robar la esperanza de crecer como pueblo de Dios”, expresó. Sus palabras marcaron el sentido pastoral de la jornada, enfatizando la necesidad de mantener la esperanza colectiva y la identidad religiosa en momentos de desafío social.
La procesión reúne fieles y autoridades eclesiásticas en torno a la imagen patronal, en un acto que combina plegaria, tradición y memoria histórica. La referencia a la Batalla de Tucumán recuerda la presencia simbólica de la Virgen en episodios fundacionales de la provincia y refuerza su papel como figura protectora y cohesiva para la comunidad local.
La celebración incluye además actos litúrgicos en la basílica y la participación de distintas comunidades parroquiales, que renovaron su devoción mediante cantos, oraciones y acompañamiento de la imagen en la calle. Para muchos fieles, la jornada constituyó una ocasión para reafirmar valores de solidaridad y esperanza, mientras que para la diócesis representó un momento de unidad pastoral y apertura hacia la sociedad.