Los indicadores de endeudamiento de los hogares mostraron un nuevo deterioro en noviembre. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, la mora de las financiaciones a las familias alcanzó el 8,8% del total de la cartera, un aumento mensual que llevó el indicador a su nivel más alto desde 2010. El avance estuvo explicado principalmente por el desempeño de los créditos destinados al consumo, en un contexto de mayores dificultades para cumplir con las obligaciones financieras.
De acuerdo con el informe oficial, “la mora de los préstamos a los hogares ascendió a 8,8%, incremento explicado principalmente por el desempeño mensual de las asistencias destinadas al consumo”. Este deterioro se dio en paralelo a un aumento del ratio de irregularidad del crédito al sector privado en su conjunto, que se ubicó en 5,2%, con un incremento de 0,7 puntos porcentuales respecto de octubre. Según datos oficiales, la irregularidad financiera de las familias se ubicaba en 2,6% en noviembre de 2024, lo que implica que se más que triplicó en el último año.
El documento del BCRA señaló que el incremento de la mora no se limitó al segmento de las familias. En noviembre, el indicador correspondiente a las empresas también mostró un avance y se ubicó en 2,3%, con aumentos en todos los sectores económicos relevados. No obstante, el nivel de incumplimiento entre los hogares continuó siendo significativamente más elevado que el observado en el segmento corporativo.
En este escenario, el Banco Central indicó que “el nivel de previsiones totales constituidas por el agregado del sector representó 97% de la cartera en situación irregular en noviembre”. En términos del total del crédito al sector privado, las previsiones alcanzaron el 5,1%, lo que implicó un incremento mensual de 0,5 puntos porcentuales.
El informe también vinculó la evolución de estos indicadores con cambios en el comportamiento de las entidades financieras. Según consignó, “en los dos últimos trimestres de 2025 se registró un endurecimiento de los estándares de originación crediticia, principalmente en el segmento de las familias y de las pequeñas y medianas empresas”, una dinámica que el organismo describió como consistente con una respuesta prudencial frente al aumento del riesgo crediticio.