Novak Djokovic (4°) consiguió un triunfo épico frente al italiano Jannik Sinner (2°) y se metió en la final del Abierto de Australia, donde enfrentará al español Carlos Alcaraz (1°). El serbio se impuso por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4 tras 4 horas y 9 minutos de un partido inolvidable.
A sus 38 años, Djokovic volvió a demostrar por qué es uno de los mejores tenistas de la historia. En un encuentro en el que estuvo gran parte del tiempo en desventaja, sostuvo una fortaleza mental inquebrantable para mantenerse siempre en partido y terminar dando vuelta un duelo que parecía perdido.
El punto de quiebre se dio en el quinto set, cuando el serbio aprovechó la única chance de quiebre que tuvo y, además, logró salvar ocho oportunidades de break en contra, un dato que reflejó su enorme capacidad competitiva en los momentos decisivos.
Tras la victoria, que le permitió cortar una racha de cinco derrotas consecutivas ante Sinner, Djokovic expresó su emoción: “No encuentro palabras para ser honesto. Me parece increíble”, y comparó el duelo con la histórica final de 2012 ante Rafael Nadal. Además, reconoció: “Era la única forma que tenía para ganarle. Tenía mi número y se lo tuve que cambiar”.
Por último, el serbio no escatimó elogios para su rival: “Tengo que agradecerle y felicitarlo. Es un gran jugador y me llevó al límite”.
Este domingo, Djokovic irá en busca de una nueva página dorada cuando enfrente a Alcaraz en la final. El objetivo está claro: conquistar su 25° título de Grand Slam y el undécimo Abierto de Australia, torneo en el que es el máximo ganador de la historia.