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Economía
10/02/2026 | Hace 4 horas

Morosidad: las deudas de las familias le ponen freno al crédito y al repunte de la actividad

Morosidad: las deudas de las familias le ponen freno al crédito y al repunte de la actividad
El aumento en la irregularidad de los préstamos de los hogares impacta en el flujo bancario nacional y condiciona nuevas líneas de financiamiento. Cuál es el atajo que tiene el ministro de Economía, Luis Caputo en mente

El pico en la mora crediticia de las familias, que llegó a un récord desde que hay registro en octubre pasado y según expertos no se estabilizará hasta el primer trimestre de este año, promete tener un efecto nocivo en la actividad económica. Las dificultades de los bancos para cobrar los préstamos condiciona el crecimiento del crédito y, con ello, se hace más arduo el intento de un rebote económico.

En medio de las altas tasas en pesos, la morosidad crediticia de las familias se ubicó en enero en el nivel más alto de los últimos quince años, lo que condiciona a las entidades financieras en términos de la posibilidad de otorgar nuevos créditos. Pero también dificulta el repunte de la actividad que busca el ministro de Economía, Luis Caputo, para esta fase del programa, aunque este guarde un “atajo” con los dólares del colchón que podrían ayudar a revertir esta situación en el corto plazo.

Un informe reciente de la Fundación Mediterránea remarcó que las secuelas de menor actividad y endurecimiento de las condiciones monetarias del segundo semestre de 2025 se reflejan con nitidez en la trepada de los ratios de morosidad crediticia, lo que obliga a los bancos a actuar con mayor cautela frente a la aprobación de nuevas líneas de financiamiento. Y la única excepción en la política de las entidades se observa en los préstamos en moneda extranjera, que mantuvieron su dinamismo a pesar del contexto restrictivo.

Pero el comportamiento de los deudores resulta desigual: en el segmento de empresas, la suba de la morosidad no fue tan marcada como en el caso de las familias. Es que los hogares se vieron sorprendidos por la velocidad de la desinflación, luego de años en los que la inflación ayudó a licuar los pasivos y reducir el peso real de la deuda.

El impacto de la desinflación se manifestó con fuerza en los hogares, que debieron enfrentar cuotas y vencimientos sin el “alivio” previo de la depreciación monetaria. En un informe reciente de la Fundación Mediterránea remarcaron que la dinámica inflacionaria previa llevó a que muchas familias asumieran deudas con la expectativa de que el proceso inflacionario redujera en términos reales el valor de los compromisos. Con la estabilización de los precios, esa estrategia dejó de ser efectiva, lo que se tradujo en un incremento abrupto de la morosidad.

Pero el problema de la morosidad no es solo de las familias y de las entidades financieras, sino que también repercute en el conjunto de la macroeconomía. El freno en la evolución del crédito al sector privado se vuelve evidente, con cifras que exhiben un estancamiento en los últimos seis meses. En este punto, la Fundación Mediterránea subrayó que el escaso dinamismo de los préstamos comerciales limita la recuperación de la actividad, al restringir la capacidad de consumo y la inversión en el entramado productivo.

En términos numéricos, el crédito en pesos en julio tuvo una variación mensual desestacionalizada del 2,8%; en agosto, del 0,4%, pero luego se contrajo un -1,8% en septiembre luego de la victoria de Unión por la Patria en la provincia de Buenos Aires. Y si bien en octubre tuvo un repunte de 1,1%, no se trató de una tendencia que se mantuvo, ya que en noviembre cayó 1,6%. Recién en diciembre tuvo una variación del 1,1% y en enero del 1,4%.

Frente al aumento de las deudas por parte de las familias, muchos bancos tomaron una postura de cautela que se traduce en reglas más estrictas para otorgar nuevos préstamos. Las entidades privilegian operaciones seguras y ajustan los requisitos de acceso, lo que reduce la cantidad total de créditos otorgados al sector privado. Esta tendencia, según la Fundación Mediterránea, se acentuó a partir de la segunda mitad de 2025, cuando la recesión económica y las políticas contractivas del Banco Central endurecieron el mercado financiero.

Pero todo lo contrario sucedió en el caso de los créditos en dólares; según la Fundación Mediterránea, estas líneas ya representan una cuarta parte del total del crédito. En enero, los préstamos en dólares crecieron 7,3 %, lo que equivale a un monto cercano a USD 1.300 millones y, anualizado, representa 2,3 puntos del Producto Interno Bruto (PBI). Este flujo tiene un efecto doble: por un lado, motoriza el nivel de actividad en sectores específicos; por otro, incrementa la oferta de divisas al Banco Central, ya que los bancos liquidan esos préstamos en pesos a las empresas.

Pero ese crecimiento de los préstamos en dólares no alcanzó a compensar la caída en los créditos en moneda local. Ya que el mercado de financiamiento interno permanece estancado y la morosidad de las familias limita la capacidad de recuperación del consumo.

Sin embargo, el ministro Caputo tiene un as bajo la manga con el proyecto de Inocencia Fiscal que se reglamentó este lunes. “Los datos del Banco Central dicen que hay USD 170 mil millones debajo del colchón de los argentinos y los depósitos del sector privado son USD 67 mil millones, hay casi tres veces el nivel de depósitos que hay en el sector privado en los colchones. Imagínate si eso fuera en los próximos meses al sistema financiero, ni te digo todo, la mitad de eso, los problemas de la Argentina se solucionarían”, sostuvo en conversación con Radio Mitre.

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