Las autoridades de sanidad animal de Argentina detectaron un nuevo brote de gripe aviar en un establecimiento de la provincia de Buenos Aires, lo que motivó la suspensión temporal de las exportaciones del sector a partir de este martes. La medida vuelve a poner en tensión a una industria que ya sufrió importantes pérdidas en 2023.
Hallazgo y medidas sanitarias
Según informó el Senasa, el foco fue identificado en un establecimiento avícola de la localidad de Ranchos. El organismo activó su plan de contingencia, ordenó la interdicción inmediata del predio y notificó oficialmente a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). El análisis confirmó la presencia de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5.
En línea con los acuerdos sanitarios internacionales, el resultado positivo motivó la suspensión temporal de los envíos de productos aviares a aquellos países que exigen el estatus de libre de IAAP. La reanudación de las exportaciones estará condicionada a que no se detecten nuevos brotes en establecimientos comerciales y a que transcurran al menos 28 días desde la finalización de las tareas de sacrificio sanitario y de desinfección. Cumplido ese plazo, Argentina podrá autodeclararse nuevamente libre ante la OMSA.
La restricción vuelve a golpear a un sector que enfrenta momentos críticos. El cierre de mercados como China y la Unión Europea entre febrero y agosto de 2023 generó, según estimaciones sectoriales, pérdidas por alrededor de USD 160 millones y estuvo entre los detonantes de la crisis que afectó a varias empresas del rubro.
Un caso emblemático es el de Granja Tres Arroyos, el mayor procesador de pollos de la Argentina, cuya participación del volumen exportado cayó del 33% al 25% tras la primera interrupción de ventas a esos mercados en 2023. El sindicato de la carne advirtió que, si las exportaciones no se normalizan, podrían producirse más de 450 despidos durante marzo y existen temores de cierre de plantas.
Producción interna y aclaraciones sanitarias
El Senasa aclaró que la producción destinada al consumo interno continuará desarrollándose con normalidad, ya que la influenza aviar no se transmite por el consumo de carne de aves ni de huevos. Las medidas aplicadas están orientadas a controlar la diseminación del virus y restablecer las condiciones sanitarias exigidas por los mercados externos.
Búsqueda de soluciones: regionalización sanitaria
Fuentes del mercado señalaron que el sector avícola impulsa avanzar hacia un esquema de regionalización sanitaria. La propuesta apunta a que, ante la detección de un foco puntual, las restricciones comerciales se apliquen únicamente a la zona afectada y no a la totalidad del país, con el objetivo de mitigar el impacto económico de episodios sanitarios localizados.
Antecedente de 2023
La crisis comenzó en febrero de 2023, cuando el Senasa confirmó los primeros casos de influenza aviar en aves silvestres y luego en aves de traspatio y establecimientos comerciales. Esa fue la primera detección de esta variante altamente patógena en el territorio nacional. A partir de esas confirmaciones se declaró la emergencia sanitaria y se activó el protocolo nacional de contingencia, que incluyó interdicciones, despoblamiento sanitario, limpieza y desinfección obligatoria.
Como consecuencia, Argentina perdió la condición de país libre de IAAP para el compartimento productivo afectado y se implementó la suspensión de exportaciones de productos y subproductos aviares hacia mercados que requieren esa condición. Tras la ejecución de medidas de control y luego de 28 días sin nuevos casos en establecimientos comerciales —plazo establecido por la normativa internacional— el organismo informó a la OMSA el cierre del último brote en esa etapa.