El acompañamiento fúnebre de Juan Héctor Molina, el joven de 19 años asesinado a tiros el 27 de marzo en Banda del Río Salí, derivó este domingo en incidentes en la vía pública en San Miguel de Tucumán. La Policía intervino ante situaciones de desorden registradas durante el traslado hacia el Cementerio del Norte y dispuso la demora de dos colectivos con participantes del cortejo, además de la retención preventiva de 24 motocicletas.
Según fuentes de la fuerza, el procedimiento formaba parte de un operativo de seguridad preventiva dispuesto por la Unidad Regional Este. Alrededor de las 15:00, al llegar a la altura de avenida Gobernador del Campo al 770, un grupo de personas que integraba el acompañamiento —en motos, autos, camionetas y colectivos— se tornó violento y agresivo contra el personal afectado al operativo.
De acuerdo con la versión oficial, la situación generó desorden en la vía pública e impidió continuar con normalidad el cortejo. Ante ese escenario, se implementó un operativo cerrojo para controlar la situación y se dispuso que el traslado continuara únicamente con los familiares directos del joven fallecido.
Con la colaboración de personal de Infantería e Investigaciones, se demoró a los ocupantes de dos colectivos que participaban del acompañamiento. Los demorados fueron trasladados a la comisaría Seccional 11. También se efectuó la retención preventiva de 24 motocicletas por infracciones a la Ley Nacional de Tránsito 24.449; las unidades fueron depositadas en el predio de Lastenia.
El episodio ocurrió en un contexto de conmoción tras el crimen de Molina, ocurrido días atrás en Banda del Río Salí. El homicidio tuvo lugar el viernes por la tarde en la intersección de Saavedra y Perú, en el marco de un enfrentamiento de vieja data entre las familias Molina y Coronel.
Según la investigación, el joven de 19 años fue atacado a tiros mientras se encontraba en la vía pública junto a una joven por un grupo que se movilizaba en dos motocicletas. Recibió al menos dos disparos en el abdomen y fue trasladado primero al hospital Eva Perón y luego al Centro de Salud, donde falleció horas más tarde.
Durante la balacera, una niña de 11 años que estaba en el patio de su casa resultó herida en el hombro por una bala perdida y fue asistida en el Hospital de Niños, donde quedó fuera de peligro. Tras el ataque, la Policía detuvo en el lugar a una mujer de 42 años presuntamente involucrada en el hecho.
Más tarde, un adolescente de 14 años se presentó junto a su padre en una comisaría y confesó haber efectuado los disparos, en línea con los testimonios recogidos por los investigadores. Posteriormente fueron aprehendidos otros dos sospechosos.
La causa es investigada por la Unidad Fiscal de Homicidios II, que ordenó pericias en la escena donde se secuestraron al menos cinco vainas servidas calibre 11,25. El caso se enmarca en un conflicto familiar que, según fuentes judiciales, llevaba tiempo en escalada.
Repercusiones y seguridad en el sector
El hecho y los incidentes ocurridos durante el sepelio generaron preocupación en la comunidad local y llevaron a reforzar los operativos de seguridad en la zona para evitar nuevas manifestaciones violentas. Las autoridades mantienen la investigación para determinar responsabilidades en el homicidio y en los desórdenes registrados durante el traslado hacia el cementerio.