La crisis económica, productiva y de actividad que comenzó a gestarse con fuerza a mediados de 2025 y se intensificó en este 2026, generó una ola de cierres de empresas inédita para el período democrático reciente. Un informe privado detalla que durante toda la gestión de Javier Milei se cerraron más de 22.600 empresas, siendo el rubro del comercio minorista el más perjudicado.
El trabajo elaborado por la consultora Audemus (dirigida por el exministro Matías Kulfas) precisó que, tras analizar los recientes datos de diciembre publicados por la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, “se confirmó que durante el 2025 cerraron 10.392 empresas en nuestro país. Desde noviembre de 2023, la pérdida ascendió a más de 22.600 firmas”.
A nivel macro, el documento advierte que “14 de los 20 sectores de la economía culminaron el año pasado con menos empresas registradas que en 2024″.
El impacto sector por sector
La fuerte caída del consumo interno y la pérdida del poder adquisitivo hicieron que un rubro se destaque negativamente por encima del resto. En términos absolutos, la mayor cantidad de cierres se concentró en las siguientes áreas:
Comercio: -3.109 firmas (-2,1% contra 2024).
Transporte y almacenamiento: -2.781 firmas (-7,6%).
Servicios inmobiliarios: -1.657 firmas (-5,9%).
Industria manufacturera: -1.651 firmas (-3,4%).
El dato alarmante que destaca el informe es que solo estos cuatro rubros concentran casi el 90% de la destrucción neta de empresas durante 2025.
Otra de las novedades que arrojó el relevamiento es que el agro y la intermediación financiera, dos de los sectores más dinámicos de la actualidad, no solo expulsaron empleo sino que también perdieron firmas (1.153 y 147 empresas, respectivamente) a pesar de haber registrado un crecimiento en sus niveles de actividad. En la vereda opuesta, el único sector en auge que presentó una suba en su padrón de empleadores fue hidrocarburos y minería (+7 firmas; +0,5%).
El panorama laboral y lo que viene hacia adelante
El reporte también proyecta lo que se espera en materia de actividad para el resto del año. Si bien destacan que 2026 inició con un rebote de la actividad económica (en enero el EMAE se expandió 1,9% interanual impulsado por el agro, los hidrocarburos y las finanzas), los datos industriales adelantados de febrero sugieren una nueva contracción.
La producción automotriz, los despachos de cemento, el acero crudo, la metalúrgica y la actividad molinera cayeron en la comparación intermensual. “Tiene sentido al observar el combo de apertura comercial acelerada, que reemplaza a la producción nacional, y el estancamiento del consumo interno por la caída de los ingresos”, explican desde la consultora.
En el plano comercial externo, durante febrero cayeron tanto las exportaciones como las importaciones, destacándose la baja en la compra de bienes de capital y repuestos, un claro síntoma de la parálisis productiva.
En cuanto al tejido laboral, la crisis del empleo continúa agravándose. Según datos de la Secretaría de Trabajo, el empleo privado registrado culminó 2025 con una destrucción neta de más de 91.900 puestos. A esto se le suma el fuerte ajuste en la Administración Pública Nacional, que se llevó más de 66.000 puestos estatales hasta febrero de este año, incrementando las tasas generales de desocupación.