La actividad industrial en Argentina volvió a reflejar un escenario de debilidad estructural, a pesar de una leve mejora en el corto plazo. Según informó el INDEC, la utilización de la capacidad instalada en febrero alcanzó el 54,6%, lo que representa un incremento de un punto porcentual respecto a enero, pero una caída de cuatro puntos en comparación con el mismo mes de 2025.
El dato confirma que, si bien hubo una recuperación marginal en relación al inicio del año, el nivel de actividad sigue lejos de los registros previos. En febrero del año pasado, la industria operaba al 58,6%, lo que evidencia una contracción significativa en términos interanuales.
Al analizar el desempeño por sectores, se observan fuertes disparidades. La refinación del petróleo lideró ampliamente con un nivel de utilización del 88,9%, consolidándose como el rubro con mayor dinamismo dentro del entramado industrial. Detrás se ubicaron papel y cartón (65,9%) y sustancias y productos químicos (64,4%), que también mostraron niveles relativamente altos de actividad.
En el otro extremo, varios sectores continúan atravesando una situación crítica. La metalmecánica -excluyendo automotores- fue la más afectada, con apenas un 33,9% de utilización de su capacidad. A este panorama se suman los bajos registros en productos de caucho y plástico (38,7%) y en la industria automotriz (38,9%), lo que da cuenta de una desaceleración generalizada en segmentos clave.
Particularmente, la caída en la metalmecánica tuvo un fuerte impacto en el resultado global. Este retroceso está vinculado a una marcada disminución interanual en la producción de maquinaria agropecuaria, que se contrajo un 37,7%, y de electrodomésticos, con una baja del 38,0%.
El indicador de capacidad instalada es una herramienta clave para entender el nivel de actividad industrial, ya que mide qué proporción del potencial productivo está siendo efectivamente utilizada. Para su elaboración, el INDEC releva información de entre 600 y 700 empresas, considerando variables técnicas como el máximo aprovechamiento de las plantas, los turnos de producción y las paradas necesarias por mantenimiento.
En este contexto, los datos de febrero muestran una industria que intenta estabilizarse, pero que aún enfrenta dificultades para recuperar niveles de producción más elevados. La evolución en los próximos meses estará condicionada por la demanda interna, el contexto macroeconómico y la capacidad de los distintos sectores para reactivar su ritmo productivo.