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20/04/2026 | Hace 4 horas

Crédito hipotecario en Argentina: entre la crítica coyuntural y una herramienta estructural para el acceso a la vivienda

Crédito hipotecario en Argentina: entre la crítica coyuntural y una herramienta estructural para el acceso a la vivienda
En medio de un debate recurrente sobre la viabilidad del crédito hipotecario en la Argentina, distintas voces del sector inmobiliario y financiero vuelven a poner el foco en el rol estructural que este instrumento cumple para el acceso a la vivienda y la

En esa línea se inscribe la reciente declaración del ingeniero Matías Barrera Oro, socio de Barrera Oro – Desarrollos Inmobiliarios, quien sostuvo que “la esencia del crédito hipotecario no se mancha”, al relativizar cuestionamientos surgidos en los últimos días y atribuirlos a lecturas parciales de una coyuntura económica todavía inestable.

Matías Barrera Oro, socio de Barrera Oro – Desarrollos Inmobiliarios.

Los números aportan contexto a esa afirmación. Durante 2025 se firmaron en la Argentina más de 44.000 créditos hipotecarios, lo que convirtió a ese año en el cuarto mejor desde 2004 en cantidad de operaciones, según datos del Banco Central y relevamientos sectoriales. A pesar de la mejora respecto de años previos —especialmente en comparación con el piso de 2023 y 2024—, el volumen sigue siendo reducido en términos estructurales: apenas alrededor del 0,1% de la población total accedió a un crédito hipotecario en un país con un déficit habitacional estimado en varios millones de viviendas. [infobae.com], [lavoz.com.ar]

El repunte del crédito estuvo fuertemente impulsado por los préstamos ajustados por UVA, cuya reaparición desde mediados de 2024 permitió reducir la cuota inicial en términos reales y volver a conectar el valor de la cuota con niveles similares a los de un alquiler, uno de los atributos centrales del sistema. Informes recientes muestran que la morosidad de estos préstamos se mantiene en torno al 1%, un nivel bajo en comparación con otras líneas de crédito, lo que refuerza la idea de que la vivienda es un bien prioritario para los hogares, incluso en contextos inflacionarios adversos. [infobae.com]

Sin embargo, la reactivación dista de ser homogénea. El Banco Nación concentró cerca del 76% de los créditos hipotecarios otorgados durante 2025, con tasas sensiblemente más bajas que las ofrecidas por gran parte de la banca privada. Esta concentración refleja, por un lado, la cautela de las entidades privadas ante el riesgo de descalce inflacionario y la incertidumbre de largo plazo y, por otro, la dificultad del sistema financiero argentino para construir fondeo a 20 o 30 años en un país con historial de alta volatilidad macroeconómica. [infobae.com]

Las tasas actuales ilustran esa tensión. Mientras los bancos públicos ofrecen créditos UVA con tasas reales que rondan entre el 6% y el 9% anual, algunas entidades privadas todavía se ubican por encima del 12% o 13%, encareciendo de forma significativa la cuota y elevando el ingreso mínimo requerido para calificar. Según estimaciones recientes, para acceder a un crédito equivalente a 100 millones de pesos a 20 años, una familia necesita ingresos formales mensuales cercanos a los 2,8 millones de pesos, lo que deja fuera a una porción muy amplia de trabajadores informales o con ingresos variables. [somosjujuy.com.ar]

En paralelo, el mercado inmobiliario muestra señales claras de reactivación. Las escrituras con hipoteca crecieron con fuerza durante 2025 tanto en la provincia de Buenos Aires como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y los precios de las propiedades comenzaron a recuperarse tras varios años de caída real. Informes sectoriales coinciden en que el crédito hipotecario volvió a funcionar como catalizador de la demanda, aunque todavía sin alcanzar una escala que permita hablar de un acceso masivo a la vivienda propia. [ambito.com], [bbvaresearch.com]

En ese contexto, la polémica en torno al crédito hipotecario reaparece cíclicamente, muchas veces asociada a la indexación por inflación o a experiencias negativas del pasado. Para Barrera Oro, ese debate suele perder de vista el carácter estructural del instrumento: “frente a la volatilidad de las opiniones pasajeras”, sostiene, el crédito hipotecario sigue siendo una de las pocas herramientas capaces de transformar el pago de un alquiler en inversión patrimonial de largo plazo.

Los desafíos hacia adelante no son menores. La sostenibilidad del sistema depende de una macroeconomía más estable, una inflación en descenso y un mercado financiero capaz de ampliar el fondeo de largo plazo. Pero los datos recientes sugieren que, aun con límites y tensiones, el crédito hipotecario volvió a ocupar un lugar central en la agenda económica y social argentina, como puente entre el deseo de la casa propia y la posibilidad concreta de alcanzarla.

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