En un operativo sin precedentes coordinado por la División Antimafia de la Policía Federal, se logró desbaratar una compleja red dedicada al tráfico ilegal de armas con ramificaciones en Tucumán, otras cuatro provincias y conexiones internacionales. La investigación, que incluyó 141 allanamientos y 35 detenciones, puso bajo la lupa a una armería de la capital tucumana por su rol en el desvío de armamento.
El hilo conductor: el operativo en Aguilares
La trama comenzó a desenredarse en diciembre de 2023, cuando la Gendarmería Nacional interceptó un colectivo en Aguilares con destino a Mendoza. En aquel control, dos ciudadanos chilenos fueron hallados con ocho pistolas calibre 9 mm y 13 cargadores ocultos.
A partir de allí, el fiscal federal Agustín Chit inició una investigación que reveló un esquema de “testaferros de armas”. La organización utilizaba a “legítimos usuarios” —personas con sus papeles en regla— para comprar el armamento de forma legal y luego transferirlo clandestinamente al circuito ilegal.
El rol de la armería y los “testaferros”
La justicia sospecha que un instructor de tiro y empleados de una conocida armería tucumana facilitaban estas maniobras. El mecanismo era preciso:Reclutaban personas habilitadas para la compra que no tenían solvencia económica para justificar las adquisiciones, registraban las armas a nombre de estos sujetos y las armas eran entregadas a intermediarios que las cruzaban a países limítrofes, principalmente Chile y Brasil.
Según la investigación, fusiles de origen argentino vinculados a esta red fueron detectados en manos del Comando Vermelho en Brasil, mientras que otras piezas aparecieron enterradas en Rosario.
Arsenal secuestrado y lavado de activos
Los procedimientos realizados en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Tucumán permitieron incautar un arsenal compuesto por: Fusiles y ametralladoras, escopetas, pistolas y revólveres de diversos calibres y gran cantidad de municiones y documentación clave.
Además del tráfico, la justicia investiga el lavado de activos, ya que la organización utilizaba las ganancias del mercado negro para adquirir bienes de lujo y propiedades. En Tucumán, los nuevos allanamientos en la armería y domicilios particulares resultaron en al menos una detención adicional.
La causa local se unificó con un expediente de mayor escala en Campana, confirmando que se trata de una de las estructuras de tráfico de armas más grandes detectadas en los últimos años, operando bajo la fachada de la legalidad para abastecer al narcotráfico regional.