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Economía
30/07/2026 | Hace una hora

Importaciones de ropa crecen 73% en los primeros 5 meses: impacto en el mercado local

Importaciones de ropa crecen 73% en los primeros 5 meses: impacto en el mercado local
El sector textil argentino enfrenta una crisis profunda desde diciembre de 2023, con el cierre de 874 fábricas, la pérdida de 24.097 puestos de trabajo y seis de cada diez máquinas textiles inactivas.

La industria textil atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente. Sectores con tradición centenaria enfrentan concursos preventivos, otras empresas intentan reconvertirse y muchas proveedoras de marcas internacionales cierran sus puertas. El cuadro revela un sector que todavía no sabe cómo ni cuándo podrá recuperarse.

Colapso de la capacidad productiva
La caída de la actividad es categórica. Según el diagnóstico que comparte Marco Meloni, vicepresidente de la Fundación ProTejer y de Industriales Pymes Argentinos (IPA), en enero la industria textil operó al 23% de su capacidad, “el peor enero de la historia”. En abril, la utilización subió hasta el 42,4%, pero aún así “más de 6 de cada 10 máquinas están paradas en las fábricas textiles”, concluye el relevamiento de ProTejer.

La comparación temporal es alarmante: si se contrasta el primer trimestre de 2026 con el mismo período de 2023, la producción textil registra una contracción del 32,3%. El empleo acompaña esa caída: la ocupación en textil, confecciones, cuero y calzado descendió un 20%, cifra que supera la pérdida de puestos de trabajo en la construcción. Según el informe, desde diciembre de 2023 hasta marzo de 2026 cerraron 874 fábricas y se perdieron 24.097 empleos.

Ventas en supermercados y shoppings: lecturas contrapuestas
El estudio separa el análisis por canales. Entre enero y abril de 2026, las ventas reales en supermercados cayeron 7,5% respecto al año anterior. Sin embargo, al observar específicamente la venta de indumentaria en esos canales, se registra una suba del 3,5% interanual y del 25,5% frente a 2023. Este fenómeno está ligado a la incorporación por parte de grandes cadenas de catálogos con prendas importadas de marcas de fast fashion internacional.

En los shoppings la dinámica fue distinta: entre enero y abril de 2026 las ventas totales reales cayeron 14,6% respecto al mismo período de 2025. Las ventas de indumentaria, prendas y marroquinería en centros comerciales anotaron una baja del 4% frente a enero-abril de 2025 y retrocedieron 1,6% en la comparación con 2023.

Aluvión de importaciones y caída de insumos locales
El flujo de prendas importadas marca una de las causas estructurales de la crisis. Entre enero y mayo de 2026 la importación de indumentaria aumentó 73% respecto al mismo lapso de 2025, y las confecciones crecieron 45%. En paralelo, se desplomó la llegada de insumos: la importación de tejidos de punto cayó 32%, las materias primas externas retrocedieron 40%, el ingreso de hilados disminuyó 51% y los tejidos planos registraron una baja del 52%.

La tendencia no es nueva pero sí acelerada. ProTejer compara los primeros cinco meses de varios años: en enero-mayo de 2022 entraron 7.801 toneladas de ropa; en 2023 subió a 9.676; en 2024 bajó a 7.096; en 2025 se duplicó hasta 15.378 toneladas; y en 2026 el ingreso fue de 26.651 toneladas, es decir un aumento del 73% respecto a 2025. Si la comparación se hace entre enero-mayo de 2022 y enero-mayo de 2026, la suba total alcanza el 268%.

Perspectivas y dilemas
El sector enfrenta un dilema complejo: por un lado, la competencia de productos importados de bajo costo erosiona la demanda y provoca cierres y pérdidas de empleo; por el otro, la caída en el ingreso de insumos y materias primas dificulta la producción local y encarece la posibilidad de reconversión. Las estadísticas muestran una industria con bajo nivel de utilización de su capacidad instalada, alta tasa de desempleo en sus cadenas productivas y un mercado interior parcialmente abastecido por importaciones crecientes.

La recuperación, si llega, requerirá de políticas integrales que aborden simultáneamente la reactivación de la demanda interna, instrumentos para sostener a la industria nacional en el corto plazo y medidas que incentiven la incorporación de valor agregado local. Mientras tanto, fábricas con trayectoria y mano de obra especializada siguen cerrando o reduciendo su actividad, consolidando una crisis profunda cuyas consecuencias sociales y productivas todavía se están desplegando.

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