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17/08/2026 | Hace 31 minutos

"Dr. Estafa": el macabro modus operandi del tucumano que se hacía pasar como médico para defraudar a familias con enfermos en todo el país

“Dr. Estafa”: el macabro modus operandi del tucumano que se hacía pasar como médico para defraudar a familias con enfermos en todo el país
Pablo Emanuel Thomas Llanes se hacía pasar por médico y se infiltraba en eventos solidarios para engañar a personas desesperadas por la salud de sus seres queridos.

Pablo Emanuel Thomas Llanes, un tucumano de 39 años conocido como el “Dr. Estafa”, está acusado de haber desarrollado durante más de una década un esquema de engaños en distintos puntos de la Argentina. Según las investigaciones y denuncias acumuladas a lo largo de los años, se hacía pasar por médico, neurocirujano, representante comercial o intermediario para acercarse a sus víctimas, ganarse su confianza y conseguir que le entregaran dinero.

El aspecto más grave de la modalidad atribuida al acusado es la elección de algunas de sus víctimas. En varios episodios habría buscado a familias que atravesaban situaciones de extrema vulnerabilidad por enfermedades graves de hijos o familiares, especialmente aquellas que organizaban campañas solidarias para conseguir dinero destinado a tratamientos, operaciones o insumos médicos.

Llanes nació el 2 de abril de 1987 en Tucumán, aunque registra domicilio fiscal en Córdoba. Su nombre volvió a quedar en el centro de la atención después de que fuera detenido en un hotel alojamiento del barrio porteño de Almagro.

La causa permitió reconstruir una extensa sucesión de episodios que se remontaría, al menos, a 2014. A lo largo de esos años aparecieron denuncias y advertencias en redes sociales y medios de diferentes provincias que describían procedimientos similares y señalaban al mismo hombre.

Una particularidad de las maniobras era que, en comparación con la gravedad de las situaciones que decía poder resolver, las sumas reclamadas no siempre eran extremadamente elevadas. Los investigadores analizan si esa característica formaba parte de una estrategia destinada a conseguir rápidamente el dinero y, al mismo tiempo, reducir las posibilidades de que las víctimas avanzaran con una denuncia penal.

Uno de los expedientes más recientes está en manos de la UFI N°2 Descentralizada de Ituzaingó. Allí se investiga una maniobra en la que el tucumano habría utilizado una identidad falsa: se presentó como “Lucas Miciones”, dijo ser neurocirujano y simuló ocupar un cargo jerárquico en un hospital.

La víctima era la familia de un hombre que padecía un tumor óseo. Según consta en la investigación, el supuesto profesional ofreció gestionar estudios médicos y logró que le transfirieran $130.000 para un estudio de imágenes y una resonancia con contraste.

El modo en que habría conseguido acercarse a las víctimas también llamó la atención de los investigadores. El 1 de julio se habría infiltrado en un festival realizado en Merlo dentro de una campaña solidaria para recaudar fondos para la operación de un niño.

En ese lugar entabló conversación con un trabajador relacionado con el sistema de salud. Se presentó como “Lucas” y aseguró que era neurocirujano. De acuerdo con el testimonio incorporado al expediente, el vocabulario utilizado por Llanes y la manera en que hablaba de cuestiones médicas resultaron convincentes.

El hombre incluso se habría mostrado dispuesto a ayudar a personas que necesitaran asistencia. Entregó un número telefónico de contacto y posteriormente envió un audio en el que reforzaba esa imagen de profesional solidario.

Esa confianza inicial resultó fundamental. La madre del testigo trabajaba con una persona que tenía un familiar enfermo y necesitaba una recomendación médica. Fue así como el contacto del supuesto neurocirujano terminó llegando hasta una nueva familia.

La investigación sostiene que Llanes aprovechaba el conocimiento de determinadas expresiones, procedimientos y circuitos hospitalarios para construir una apariencia de credibilidad. No se limitaba a decir que era médico: proporcionaba detalles, hablaba de estudios específicos, mencionaba hospitales y utilizaba un lenguaje capaz de convencer a personas que estaban buscando desesperadamente una solución.

Pero uno de los episodios más impactantes atribuidos al denominado “Dr. Estafa” fue el sufrido por la familia de Bruno, un niño de 12 años que padecía una cardiopatía congénita.

El menor necesitaba una angioplastia por cateterismo y su familia debía conseguir una válvula cuyo costo, sumado a los insumos y la atención necesaria, alcanzaba aproximadamente los $75 millones. Ante esa situación, su madre, Lilia Solange Palina, había puesto en marcha la campaña solidaria “Todos x Brunito” para recaudar fondos.

En medio de esa búsqueda apareció el supuesto médico.

La madre contó que recibió un mensaje desde un número con característica de Buenos Aires. Quien se comunicó con ella dijo ser médico y aseguró que tenía “buenas noticias” sobre la operación.

Lo que terminó de convencer a la familia fue la cantidad de información que manejaba. El hombre conocía detalles sobre el hospital, hablaba de los procedimientos previos a la intervención y parecía estar al tanto de la situación médica de Bruno.

La familia creyó que finalmente había aparecido la oportunidad que esperaba.

Después de establecer ese vínculo, el supuesto profesional aseguró que una empresa había conseguido los elementos necesarios para la operación, pero planteó un inconveniente: para trasladarlos había que pagar un seguro.

Entonces pidió $660.000.

La maniobra incluyó además un elemento de urgencia. El falso médico habría indicado que la transferencia debía realizarse antes de que terminara el horario bancario para que los insumos pudieran ser enviados rápidamente y Bruno avanzara con el procedimiento.

La madre fue al banco junto a su marido y realizó el depósito. Según relató posteriormente, ambos estaban convencidos de que estaban a pocos pasos de conseguir aquello que necesitaban para el tratamiento de su hijo.

Después llegó otra comunicación que reforzó la historia. El supuesto médico afirmó que la empresa ya había confirmado la operación y que solamente restaba trasladar al niño para realizarle los estudios prequirúrgicos antes de ingresar al quirófano.

Sin embargo, una integrante de la familia comenzó a desconfiar.

La tía de Bruno buscó información sobre la empresa mencionada por el hombre y descubrió que no existía. Luego ingresó en Internet el nombre de la persona que había recibido la transferencia.

Los resultados cambiaron completamente la situación: aparecieron referencias a múltiples estafas anteriores atribuidas a Llanes.

La madre decidió posteriormente hacer pública su experiencia para advertir a otras familias. Según explicó, el hombre no solamente habría buscado víctimas vinculadas con campañas por problemas de salud, sino que también aparecía relacionado con otros ámbitos, entre ellos un refugio de animales y episodios en los que se habría presentado como representante de terceros.

El caso de Bruno tuvo además un desenlace especialmente doloroso: el niño murió en mayo como consecuencia de la cardiopatía congénita que padecía.

Pero para entonces las denuncias contra Llanes ya tenían una larga historia.

Una de las primeras advertencias públicas conocidas apareció en marzo de 2014 en Facebook. Un usuario describió a un supuesto estafador y dio detalles que podían servir para reconocerlo, entre ellos varios tatuajes: estrellas en uno de los antebrazos, un nombre en el otro y un rosario en una pierna.

El mensaje advertía que el hombre ya habría engañado a numerosas personas y pedía difundir la información para evitar nuevas víctimas.

Los episodios continuaron apareciendo con el paso de los años.

En julio de 2023, el medio local InfoCañuelas se refirió a Llanes como “el estafador serial tucumano” después de conocerse el caso de una familia de esa localidad bonaerense.

En esa oportunidad, habría vuelto a utilizar el recurso de presentarse como médico. Se identificó como el supuesto “neurocirujano Conti” y logró convencer a familiares de Norma Guembe de que podía intervenir en una cirugía.

La familia terminó transfiriéndole $54.000 destinados, supuestamente, a comprar líquido de contraste y un inmovilizador de mandíbula necesario para una operación que, según les había asegurado, se realizaría en el Hospital Cuenca Alta de Cañuelas.

La mujer acudió al establecimiento sanitario tal como había acordado.

Esperó aproximadamente tres horas en la recepción hasta que decidió preguntar por el supuesto doctor Conti.

La respuesta reveló el engaño: nadie conocía al médico por el que preguntaba.

A partir de ese episodio se reconstruyeron otros antecedentes en diferentes provincias.

En octubre de 2016, Llanes había sido detenido en La Rioja, donde fue señalado por engañar a varias personas haciéndose pasar por representante de una importante empresa de aires acondicionados.

Tres años después, en 2019, volvió a ser arrestado, esta vez en Santiago del Estero, mientras viajaba en un colectivo con destino a Tucumán.

En aquella oportunidad estaba acusado de haber estafado a familias de Suncho Corral, nuevamente mediante una modalidad relacionada con la falsa condición de médico. Sobre él pesaba entonces un pedido de captura dispuesto por el Juzgado de Instrucción N°2 de Posadas, Misiones.

La reiteración de episodios en distintos lugares del país es uno de los puntos que ahora analiza la Justicia. Las denuncias conocidas abarcan varios años y diferentes identidades y actividades utilizadas supuestamente por Llanes para presentarse ante sus víctimas.

El denominador común habría sido la construcción de confianza.

En algunos casos se presentaba como profesional de la medicina. En otros, habría recurrido a actividades comerciales o a supuestos vínculos con terceros. Pero en las maniobras relacionadas con personas enfermas el mecanismo resultaba particularmente sensible: aparecía en momentos en los que las familias necesitaban respuestas rápidas y estaban dispuestas a realizar enormes esfuerzos económicos para conseguir un tratamiento.

La Justicia sospecha además que el número de damnificados podría ser mayor al conocido hasta el momento.

La jueza de Garantías de Morón, María Cecilia Drago, rechazó el pedido de excarcelación de Llanes. Al analizar su situación procesal, señaló que el acusado registra además una causa ante la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional por el mismo delito, expediente en el que tiene pendiente una declaración indagatoria.

La magistrada consideró los riesgos procesales existentes y resolvió que permanezca privado de su libertad mientras avanza la investigación.

Para la fiscalía de Ituzaingó, detrás de los diferentes episodios investigados existiría algo más que una sucesión de engaños aislados. Los investigadores definieron el mecanismo atribuido al tucumano como “un perverso esquema de fraude”, una estructura que habría conseguido mantenerse durante años mediante identidades falsas, supuestas profesiones y relatos adaptados a cada víctima.

Ahora la investigación busca reconstruir completamente el recorrido de Pablo Emanuel Thomas Llanes, determinar cuántas personas fueron engañadas y establecer si existen nuevos damnificados que todavía no realizaron denuncias.

El expediente más reciente volvió a poner bajo la lupa una historia que acumula antecedentes desde hace más de una década y que tiene como protagonista a un tucumano acusado de convertir la desesperación y la esperanza de familias con seres queridos enfermos en una oportunidad para estafarlas.

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