El fenómeno de El Niño ha cruzado un nuevo umbral y puede ser considerado, de forma no oficial, un evento “súper”. El ciclo climático, que comenzó a fortalecerse desde que fue declarado en junio, alcanzó una intensidad inédita para esta época del año y mantiene la posibilidad de aumentar durante los próximos meses.
Medición y alcance
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) emplea el Índice Oceánico Relativo Niño 3.4 (RONI) para estimar la fuerza del fenómeno. El último registro semanal mostró un anómalo de 2 °C por encima del promedio (equivalente a 3,6 °F), valor que coincide con el límite de la categoría “muy fuerte”. Por esa razón, algunos medios y expertos han comenzado a referirse al episodio como “El súper Niño”.
Velocidad del cambio y relación con el calentamiento global
Además de su intensidad, el episodio actual se destaca por la rapidez con la que evolucionó: en apenas un año el sistema pasó de una débil La Niña a un El Niño extremadamente potente. La NOAA estima que existe aproximadamente un 75% de probabilidad de que El Niño alcance su máxima intensidad a fines de año y se convierta en el más fuerte desde que hay registros sistemáticos (a partir de 1950).
El fenómeno ocurre sobre un planeta que ya está más cálido debido al cambio climático. Para aislar la fuerza intrínseca de El Niño del calentamiento de fondo, la NOAA empezó a aplicar este año el RONI, que descuenta la tendencia térmica global del océano y permite una valoración más precisa de la magnitud propia del evento.
Impactos actuales por regiones
Los efectos del súper El Niño ya son observables en distintas zonas, aunque una mayor intensidad no implica automáticamente que todos los impactos sean más extremos o uniformes.
Pacífico
En el Pacífico se ha registrado una actividad tropical especialmente elevada: hasta el momento se formaron 16 tormentas, incluyendo dos huracanes de categoría 5 en las áreas oriental y central del océano. Con aún dos meses y medio de temporada, la región podría superar su promedio histórico de 15 tormentas.
Hawái
Hawái afrontó tres sistemas tropicales en menos de un mes, un indicio de la mayor energía disponible en la cuenca.
Atlántico
En contraste, el Atlántico ha mostrado una actividad reducida. El Niño incrementa la cizalladura del viento en esa cuenca, lo que suele debilitar o impedir el desarrollo de tormentas. Esta dinámica colaboró con que se registre una espera récord hasta la aparición del primer huracán de la temporada.
Indonesia
En Indonesia, las condiciones más secas asociadas a El Niño favorecieron la extensión de incendios forestales. La vegetación reseca y la menor pluviometría complican el control de las llamas.
Temperaturas globales y perspectivas
El Niño tiende a elevar las temperaturas medias globales por encima de los niveles ya incrementados por el cambio climático. Agosto de 2026 fue el mes de agosto más caluroso registrado, y este episodio podría marcar el inicio de un período de calor excepcional, con un posible pico en 2027 —y registros máximos también durante 2026—.
Se espera que el fenómeno alcance su máxima intensidad durante el invierno del hemisferio norte, periodo en el que su influencia sobre los regímenes climáticos mundiales suele ser más marcada. En particular, la evolución de El Niño tendrá consecuencias significativas para Estados Unidos, donde podría condicionar las condiciones invernales.