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Sociedad
03/10/2026 | Hace 3 horas

Reabre San Francisco: qué sectores del templo se podrán visitar y cuáles siguen cerrados

Reabre San Francisco: qué sectores del templo se podrán visitar y cuáles siguen cerrados
El templo reabre el 4 de octubre con la nave central, una nave lateral y el presbiterio habilitados. Los arreglos estructurales y la restauración de retablos y pinturas continuarán en nuevas etapas.

Faltan pocos días para que la iglesia San Francisco vuelva a recibir fieles después de ocho años de cierre. A partir del 4 de octubre, la comunidad podrá ingresar a buena parte del templo, aunque la obra todavía no terminó: andamios, polvo y operarios siguen ocupando el edificio mientras se cumplen los últimos trabajos.

Una puesta a punto contrarreloj

Adentro, la escena combina una obra en marcha con un templo que de a poco recupera su vida. Se ajusta la iluminación, se limpian los retablos, se ordenan los bancos y, por momentos, vuelve a oírse el órgano. Los especialistas ingresan con regularidad a afinarlo, y sus notas se mezclan con el ruido de las herramientas.

“Estamos ya con tareas finales, acomodando el tema de la iluminación para que se vea todo el templo, que hace rato está cerrado. Había que reponer algunas luminarias y lámparas”, explicó Martina Paz, arquitecta y responsable de obra de Línea Construcciones.

La limpieza ocupó buena parte de las últimas semanas. El sábado se sumaron, de manera voluntaria, estudiantes de Museología y Arquitectura para trabajar sobre los retablos, mientras otros equipos se ocupaban de pisos, bancos y otros elementos que quedaron sin uso durante el cierre. Una noticia alentadora: según contó Paz, los especialistas les dijeron que “los retablos están en mejores condiciones de lo que nos imaginábamos”. Eso permitiría que una futura etapa de restauración específica sea menos compleja de lo previsto.

Lo que se puede visitar y lo que sigue cerrado

El trabajo más importante fue estructural. Línea Construcciones se encargó de reparar las grietas y fisuras que impedían volver a usar el edificio. Gracias a eso, desde la reapertura se podrá ingresar con seguridad a la nave central, a una de las naves laterales y al presbiterio, donde está el altar.

Seguirán restringidos el crucero y la nave lateral norte, que deberán estudiarse e intervenirse en una etapa posterior.

Una grieta de lado a lado

El panorama real se conoció al armar los andamios. Cuando los especialistas se acercaron a las fisuras, las abrieron y las relevaron, comprobaron que el problema era más grave que lo señalado por los estudios iniciales. “Cuando armamos los andamios, nos aproximamos a todas las grietas, las abrimos y las relevamos, nos dimos con que toda la situación era más crítica de lo que nos imaginábamos”, recordó Paz. Eso obligó a cambiar los métodos de intervención y a extender los plazos.

El caso más delicado fue el del presbiterio, donde apareció una abertura de dimensiones inesperadas. “La grieta era tan grande que vos podías ver hacia arriba y, cuando nos parábamos arriba, veías a la persona parada abajo”, relató la arquitecta. Para estudiarla antes de intervenir, hubo que montar una plataforma en todo el sector, que permaneció instalada durante un largo período mientras ingenieros y arquitectos definían cómo proceder.

Bajo el templo también hay antecedentes: en 2010 se hicieron trabajos en las cimentaciones, con inyecciones y recalces, y todavía será necesario seguir analizando cómo se comportan esas obras para conocer el estado actual de las fundaciones.

Una restauración que no termina

Por eso, la reapertura no cierra el proceso. “Es importante que la gente entienda que este edificio probablemente nunca se termine de restaurar. Pero eso no es algo que esté mal; al contrario, está bien, porque hay gente que se está haciendo cargo”, sostuvo Paz. Cada etapa, agregó, exige además pautas posteriores de mantenimiento y conservación.

Tras el 4 de octubre quedarán pendientes las obras estructurales necesarias para habilitar la totalidad de la iglesia, así como las intervenciones sobre pinturas y retablos, que requerirán restauradores especializados.

La mirada de quien levantó la obra

Paz se recibió en 2023 y reconoce que nunca imaginó participar tan pronto en una obra así. Al principio, su atención estaba puesta únicamente en resolver los problemas técnicos. Con los meses empezó a notar lo que sucedía del otro lado de las puertas cerradas: personas que se acercaban a dejar una estampita o una flor para alguna imagen, y fieles que llegaban cada mañana, casi a la misma hora, a rezar frente a un templo al que todavía no podían entrar.

“Eso le da otro valor más humano, no solamente simbólico”, reconoció. “Estoy siendo partícipe de un proyecto que después se va a abrir y que es de la gente y para la gente”. Y sobre el regreso del órgano, dijo que, junto con la presencia de cada vez más personas dentro del templo, cambió el ambiente del lugar: “Eso sí te genera esa sensación de: bueno, estamos más cerca”.

Quiénes impulsaron la recuperación

El proceso fue promovido por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, junto con el Gobierno provincial, con el aporte de privados como la Cía. Azucarera Los Balcanes y de la Comisión de Puesta en Valor del Conjunto Franciscano. Los trabajos buscan avanzar hacia la recuperación integral del edificio y preservar su valor histórico y cultural.

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