Boca Juniors protagonizó una noche histórica en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena derrotó 3-1 a Vasco da Gama, revirtió la derrota sufrida en La Bombonera y consiguió su clasificación a la final de la Copa Sudamericana 2026, con un resultado global de 3-2.
El equipo de Rodolfo Arruabarrena salió al campo de juego decidido a revertir la derrota por 1-0 sufrida en el encuentro de ida.
La reacción no tardó en llegar. Apenas a los 3 minutos del primer tiempo, Lautaro Blanco ejecutó un tiro de esquina preciso hacia el segundo palo, donde apareció Lautaro Di Lollo para conectar un potente cabezazo cruzado y establecer el 1-0.
El gol permitió que Boca igualara rápidamente el resultado global y comenzara a jugar con mayor confianza.
Dos minutos después, Miguel Merentiel realizó una gran habilitación de taco para Leonel Flores, quien quedó en una posición favorable para definir, aunque la defensa brasileña consiguió intervenir a tiempo.
Vasco da Gama intentó responder mediante remates de Cuiabano y Thiago Mendes, pero no logró inquietar seriamente al arquero Álvaro Montero.
A los 32 minutos, Boca volvió a generar peligro con un contraataque que terminó en un remate de Sebastián Villa, aunque el colombiano no consiguió convertir.
Sin embargo, apenas un minuto después llegó el segundo golpe del Xeneize.
A los 33 minutos de la primera etapa, Miguel Merentiel aprovechó una desatención en el posicionamiento defensivo de Vasco da Gama.
El delantero uruguayo recibió una pelota larga apenas por delante de la mitad de la cancha y quedó mano a mano con Léo Jardim.
Con tranquilidad, Merentiel abrió el pie derecho y definió con precisión para marcar el 2-0, resultado que le permitía a Boca dar vuelta la eliminatoria.
El tanto desató el festejo de los futbolistas argentinos, que habían conseguido construir una ventaja importante gracias a un primer tiempo de gran intensidad y contundencia ofensiva.
Con ese marcador, Boca se marchó al descanso clasificado a la final, aunque todavía quedaban 45 minutos de enorme tensión.
El complemento presentó un escenario diferente. Vasco da Gama comenzó a tener mayor protagonismo, mientras que Boca retrocedió algunos metros y perdió la intensidad ofensiva que había mostrado en la primera mitad.
El conjunto brasileño avisó con remates de Bruno Duarte y Alan Lescano, aunque ambos intentos terminaron desviados.
La insistencia local tuvo su premio a los 20 minutos del segundo tiempo, cuando un centro desde la izquierda fue desviado por Di Lollo y terminó llegando hasta José Rodríguez.
El futbolista brasileño conectó un remate potente y rasante con el pie derecho, que se metió junto al poste del arquero Montero para establecer el 2-1.
Con ese resultado, la serie quedaba igualada 2-2 en el marcador global, por lo que la clasificación debía resolverse mediante una tanda de penales si no había más goles.
Vasco estuvo cerca de conseguir otro tanto a los 27 minutos, cuando Brenner Marlos ensayó una definición que terminó saliendo junto al segundo palo.
Boca atravesaba su momento más complicado del partido y no conseguía recuperar la pelota ni generar situaciones claras de peligro.
Cuando el partido parecía encaminarse hacia los penales, Leandro Paredes se convirtió en el gran héroe de Boca.
El mediocampista argentino, que había llegado al encuentro después de acelerar su recuperación de un desgarro grado II en el isquiotibial derecho, apareció a los 42 minutos del segundo tiempo para cambiar definitivamente la historia.
Paredes recibió la pelota a varios metros del área grande y sacó un potente remate desde media distancia que encontró una floja respuesta del arquero Léo Jardim.
El guardameta alcanzó a tocar la pelota, pero no consiguió detenerla y terminó ingresando al arco para establecer el 3-1 definitivo.
El gol provocó una explosión de alegría entre los futbolistas y los 4.000 hinchas de Boca presentes en el Maracaná, que celebraron una clasificación que había quedado en suspenso durante buena parte del segundo tiempo.
Así, Paredes pasó de ser la gran incógnita por su lesión a convertirse en el protagonista de la noche, con una aparición decisiva que aseguró el pase a la final.
La victoria también tuvo un valor especial por los antecedentes del Xeneize en territorio brasileño.
Antes del encuentro, Boca acumulaba 11 partidos consecutivos sin ganar en Brasil, una racha que se extendía desde el 2 de diciembre de 2020, cuando había derrotado a Internacional de Porto Alegre por la Copa Libertadores.
Además, el club argentino no conseguía una victoria en el Maracaná desde 1998, por lo que el triunfo frente a Vasco da Gama significó su segundo festejo en ese histórico escenario.
De esta manera, Boca rompió dos estadísticas negativas en una misma noche y consiguió una clasificación que quedará entre los grandes recuerdos internacionales de sus hinchas.
Con la victoria frente a Vasco da Gama, Boca se convirtió en finalista de la Copa Sudamericana 2026 y quedó a un partido de conseguir su tercer título en esta competencia.
El Xeneize ya se consagró campeón en las ediciones 2004 y 2005, por lo que buscará volver a levantar el trofeo después de 21 años.
La gran final se disputará el sábado 21 de noviembre, en el estadio Metropolitano de Barranquilla, Colombia.
El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena deberá esperar para conocer a su rival, que saldrá del enfrentamiento entre Atlético Mineiro de Brasil y Montevideo City Torque de Uruguay.
Mientras tanto, Boca celebró una clasificación inolvidable en Río de Janeiro. Después de un primer tiempo brillante, un complemento cargado de sufrimiento y la aparición decisiva de Leandro Paredes, el Xeneize dio vuelta la serie, conquistó el Maracaná y quedó a un paso de volver a gritar campeón en el continente.