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10/04/2023

Japón cierra escuelas por falta de alumnos

Japón cierra escuelas por falta de alumnos
El envejecimiento de la población se ve agravado por la muy baja natalidad. Los estímulos que impulsa el gobierno hasta ahora no resultaron

La situación demográfica de Japón está provocando que numerosas escuelas echen el cierre al no haber alumnos suficientes. Según la agencia Reuters, en el país cierran 450 escuelas cada año, especialmente en zonas apartadas. Entre 2002 y 2020 cerraron casi 9.000 escuelas, que no van a volver a abrir sus puertas. El envejecimiento de la población japonesa, la más anciana del mundo, y la bajísima tasa de natalidad imponen estas medidas.

Japón, según los datos del Ministerio de Salud nipón, en 2022 nacieron 799.728 chicos, 43.169 menos que en 2021, lo que supone un hecho histórico, dado que la cifra es menor a 800.000 por primera vez desde 1899, que es el año en el que empieza a haber registros oficiales. Además, fallecieron en 2022 año 1.582.033 japoneses, otro récord, lo cual da como resultado que la población desciende en 782.305 personas en un solo año.

Ante esta situación, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, anunció el pasado 17 de marzo su intención de comenzar a implementar medidas para luchar contra la caída poblacional. Declaró que para el año 2030 se extenderá al 85% de los hombres la posibilidad de optar por una licencia de paternidad y que creará un buen entorno que permita a los jóvenes criar a sus hijos sin preocupaciones. “Para la década de 2030, la población joven de Japón descenderá el doble de rápido que en la actualidad. Los próximos seis y siete años serán la última oportunidad para invertir este descenso de la natalidad”, alertó Kishida.

Estas propuestas implican un aumento del gasto público y al no haber precisado el primer ministro cómo financiará estas políticas, la oposición las califica como “propaganda electoral”. El hecho es que actualmente solamente un 13,97% de los hombres con el derecho concedido ejercieron la “licencia por paternidad”, frente al 85,1% de las mujeres que tomaron la de maternidad. Y la principal razón es que existe entre los varones una “preocupación de que tomarse un tiempo libre pueda incrementar la carga de trabajo de sus compañeros”. En otras palabras, los hombres en Japón dan prioridad a su trabajo por encima de su paternidad, al contrario que las mujeres. Si Kishida tiene intención de modificar estas conductas arraigadas, deberá enfrentar una cultura laboral y de género muy implantada en la mentalidad japonesa.

Datos del Banco Mundial dejan poco margen para interpretaciones. Si la tasa bruta de natalidad por cada 1.000 personas marcaba 19 a comienzos de la década de 1970, a inicios de los años 90 se había despeñado hasta casi la mitad. Y tras una caída algo más moderada, pero continua, sin apenas altibajos, en 2020 estaba ya en 7.

Y si no hay niños ni niñas, ¿qué hacen las escuelas? Pues muchas están abocadas a desaparecer por falta de alumnos. Hace poco Reuters publicó un amplio reportaje sobre el tema en el que incluía un dato revelador: cada año tienen que cerrar alrededor de 450 escuelas. A lo largo de las últimas dos décadas, entre 2002 y 2020, se han visto obligadas a echar la llave casi 9.000.

Muchas son escuelas pequeñas y rurales, las más golpeadas. A modo de ejemplo, el caso de Yumoto Junior High, una escuela secundaria situada enTen-Ei, localidad montañosa de la prefectura de Fukushima, que tendrá que decir adiós tras 76 años de historia. Lo hará tras la graduación de sus dos últimos estudiantes, de 15 años.

La situación de Ten-Ei es ejemplificadora del drama: la localidad tiene algo menos de 5.000 habitantes, de los que solo alrededor del 10% tiene menos de 18 años. A mediados del siglo XX el padrón pasaba de los 10.000 residentes gracias al empuje de la agricultura y manufactura. Por entonces, en la década de 1960, en la Yumoto Junior High se graduaban medio centenar de alumnos todos los años.

Y un miedo de los habitantes de Ten-Ei es que el cierre de escuelas contribuya a su vez a hundirla aún más. “Me preocupa que la gente no considere esta zona un lugar para mudarse y formar una familia si no hay una escuela secundaria”, explica Masumi, la madre de una de las dos graduadas y exalumna del centro.

Otro riesgo es que el cierre de escuelas rurales adonde en la brecha entre regiones y agrave la situación de las villas más remotas. “El cierre de la escuela significa que el municipio acabará siendo insostenible”, advierte el sociólogo Touko Shirakawa. Si la tendencia no se revierte, Japón enfrenta un futuro oscuro. Durante los últimos años el país registra más defunciones que nacimientos. Cuando termine el siglo, si nada lo remedia, sus más de 130 millones de habitantes se transformarán en poco más de 80 millones.

 

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