La fuerte contracción de los ingresos tributarios durante el primer trimestre de 2026 afectó en mayor medida a las arcas del Gobierno nacional que a las provincias, en el marco del reparto por Coparticipación de Impuestos. Si bien la recaudación total del país experimentó una baja generalizada del 7,5% respecto al mismo período del año anterior, el impacto del freno económico resultó asimétrico.
El costo de la recesión: un rojo de $4,2 billones
De acuerdo con un exhaustivo informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) —que tomó como base una proyección inflacionaria del 3% para marzo y una variación interanual del 32%—, las pérdidas reales para el Estado son multimillonarias.
Al expresar estas variaciones en moneda constante (a valores de marzo de 2026), el mapa de la pérdida de recursos fiscales se divide de la siguiente manera:
Estado Nacional: dejó de percibir $3 billones, lo que representa una caída del 8%.
Provincias y CABA: perdieron ingresos por $1,1 billones, traduciéndose en una contracción del 6,5%.
Solo en el mes de marzo, la recaudación de la Nación cayó un 4,5% real en términos interanuales, encadenando así su octavo mes consecutivo de resultados negativos. Esta sostenida merma se explica fundamentalmente por una combinación de factores: el impacto de la recesión sobre la actividad interna y las modificaciones impositivas implementadas por el propio Gobierno, como la baja de retenciones.
El mapa de los impuestos: los más golpeados
El estudio del IARAF detalla que, si se excluye de la ecuación el dinero ingresado por tributos vinculados estrictamente al comercio exterior, la caída total del trimestre habría sido ligeramente menor, ubicándose en un 6,2% real interanual.
El desglose de los gravámenes que más sufrieron en estos primeros tres meses del año expone con crudeza el enfriamiento de la economía nacional:
Derechos de exportación: se desplomaron un -38,6%, liderando las bajas.
Derechos de importación: sufrieron una contracción del -17,3%.
Impuestos internos coparticipados: retrocedieron un -16,5%.
IVA (neto de devoluciones y reintegros): el principal termómetro del consumo interno registró una dura caída del -10% en términos reales.
Aportes y contribuciones a la Seguridad Social: el segundo tributo de mayor peso recaudatorio descendió un -3,9%.
En medio de este escenario marcado por los números en rojo, hubo una única excepción a la regla. El impuesto a los combustibles se consolidó como el único tributo con saldo positivo del trimestre, registrando un contundente aumento real en su recaudación del +17,3%.