El presidente Javier Milei abrió este domingo 1 de marzo el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, donde dio ante la Asamblea Legislativa su discurso de apertura del año parlamentario. Brindó distintos anuncios en una presentación que hizo foco en la “batalla cultural” como fundamento de su gestión para 2026, como adelantó Ámbito.
En ese contexto, el Gobierno busca proyectar proyectos clave como la ley de Libertad Educativa, que fomenta la autonomía escolar y participación de familias, junto a otras iniciativas vinculadas con estabilidad fiscal y monetaria. Desde el Ejecutivo remarcan la consolidación macroeconómica y la atracción de inversiones como pilares de crecimiento, al tiempo que profundizarán su estrategia política como parte de su proyecto de transformación cultural.
Luego de dos horas de discurso, y varios enfrentamientos con los representantes de la oposición, el Presidente cerró expresando “La verdadera batalla de recursos humanos cultural, filosófica y moral es elegir el sistema que sacó de la pobreza a millones, para ser una nación, para dejar de ser una nación madura, que dilapida el futuro y para revertir beneficios del presente y convertirnos en una nación madura”.
“Nuestro país está saliendo de la adolescencia e ingresando a la mayoría de edad. Por eso consagramos a este año como el Año de la Grandeza Argentina”, remarcó.
Y para concluir, resaltó: “Hay que legislar a la altura de la grandeza argentina. Nosotros haremos nuestra parte, y ustedes deberán hacer la suya”.
Javier Milei: “Todos los meses presentaremos un nuevo paquete de medidas a ser tratados por este Congreso”
Durante su discurso en el Congreso, el mandatario destacó que “cada uno de los ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales, por lo que todos los meses presentaremos a los paquetes de proyectos a ser tratados por este Congreso”.
En ese sentido, Milei anticipó “nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la nueva Argentina”.
“Algunos dirán que 90 paquetes de reformas estructurales en un año es excesivo, dictatorial, o lo que fuere. Frente a esto, yo quiero señalar lo siguiente: nuestra ambición reformista no puede ser entendida como una intentona por acumular poder. No es, ni nunca será, un ´vamos por todo´”, pronunció.