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Carbohidratos: cuánto es ideal para reducir el riesgo de diabetes

Carbohidratos: cuánto es ideal para reducir el riesgo de diabetes
Los carbohidratos o hidratos de carbono son, junto a las grasas y las proteínas, las principales fuentes de energía del organismo.

Aunque son necesarios para mantener una dieta saludable, se debe controlar su ingesta para evitar ciertos problemas, por ejemplo, las alteraciones en los niveles de azúcar en sangre. Conoce aquí cuál es el consumo recomendado y las mejores fuentes para obtenerlos para reducir el riesgo de diabetes.

Los carbohidratos son uno de los principales nutrientes en la alimentación. Nuestro cuerpo los necesita para funcionar correctamente, ya que son la principal fuente de energía de las células, tejidos y órganos.

Dependiendo su origen, los carbohidratos se pueden clasificar en tres tipos principales:

Azúcares
Los azúcares, también llamados carbohidratos simples, son la forma más básica de los hidratos de carbono. Pueden agregarse a los alimentos, como es el caso del azúcar en dulces, postres, alimentos procesados y refrescos, o encontrarse naturalmente, como es el caso de ciertas frutas, vegetales o leche.

Almidones
Los almidones son carbohidratos complejos que están hechos de muchos azúcares simples unidos. Se pueden encontrar en panes, cereales, pastas, y ciertos vegetales como las papas, guisantes o maíz.

Fibra
La fibra es otro carbohidrato complejo que se encuentra en muchos alimentos que provienen de plantas, como frutas, vegetales, frutos secos, semillas, y granos integrales.

A diferencia de los dos primeros, la fibra no es digerida por el cuerpo, pasando relativamente intacta a través del estómago, intestino delgado, y colon, hasta salir del cuerpo.

¿Hay carbohidratos “buenos” y “malos”?

En cambio, los azúcares y almidones son convertidos en glucosa y absorbidos por el torrente sanguíneo para ser trasportados hacia todas las células del organismo, y eventualmente utilizados como energía.

Los carbohidratos de algunos alimentos, principalmente los que se denominan simples, suelen descomponerse fácilmente, por lo que aumentan rápidamente los niveles de azúcar en sangre.

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