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20/06/2026 | Hace 3 horas

Caso Lebbos: a los gritos, el juez suspendió el juicio a Virginia Mercado

Caso Lebbos: a los gritos, el juez suspendió el juicio a Virginia Mercado
El debate contra Virginia Mercado por encubrimiento comenzó con un fuerte cruce entre el juez Romero Lascano y la defensa.

A dos décadas del crimen de Paulina Lebbos, el proceso contra su mejor amiga por encubrimiento sumó un nuevo y escandaloso capítulo de tensión judicial. Tras el rechazo de su juicio abreviado por “falta de memoria”, el inicio del debate oral derivó en un estallido del juez Eduardo Romero Lascano ante los insistentes planteos de la defensa.

A veinte años exactos de aquella madrugada trágica del 26 de febrero de 2006, el nombre de Virginia Mercado volvió a resonar en los tribunales tucumanos. La excompañera de la carrera de Comunicación Social de Paulina —y la última persona de su entorno en verla con vida al bajarse de un remise— enfrenta la acusación de encubrimiento agravado.

El antecedente: un juicio abreviado caído

A principios de este año, Mercado y sus abogados defensores, Eduardo López Garcete y Elías Abi Cheble, intentaron clausurar su frente judicial mediante un juicio abreviado: pactar una pena de tres años de prisión condicional a cambio de admitir llanamente su culpabilidad en las maniobras para desviar la investigación.

El plan, sin embargo, chocó de frente con el rigor del juez Patricio Agustín Prado. El magistrado rechazó el acuerdo argumentando un sinsentido lógico insalvable: Mercado firmaba la confesión del delito pero, al momento de explicar a quién había favorecido o qué información específica había falseado, se escudaba en un persistente “no recuerdo”.

Aquella postura, que provocó los estériles ruegos de Alberto Lebbos para que la joven rompiera el presunto pacto de silencio, terminó por tumbar el beneficio procesal y la empujó directo al juicio tradicional.

El escándalo en la sala: Zoom, gritos y un ultimátum
La convocatoria a la nueva instancia oral auguraba un trámite espinoso, pero nadie previó que el estrado terminaría vacío y a los gritos. El conflicto estalló cuando el juez Romero Lascano constató la ausencia física de la imputada en la sala.

A través de la pantalla y de manera virtual, sus defensores justificaron el faltazo detallando que Mercado reside en Aguaray (Salta) y cursa un cuadro de cáncer avanzado con posible metástasis. Durante los primeros veinte minutos, el tribunal escuchó el informe médico, pero la atmósfera se enrareció cuando el doctor López Garcete comenzó a cuestionar insistentemente la legalidad de continuar con la lectura de las actuaciones sin la presencia de su asistida.

Romero Lascano intentó explicar que no se trataba de un “juicio en ausencia” sino de una instancia informativa. Lejos de aplacar los ánimos, los reproches del letrado terminaron por agotar la paciencia del magistrado. Ofuscado, el juez interrumpió la alocución del defensor para recordarle de manera tajante que las facultades de dirección del debate pertenecían estrictamente al tribunal.

“Usted supuso que el debate no se iba a hacer y se quedó en su casa”, le reclamó con dureza Romero Lascano al abogado conectado por Zoom.

Acto seguido, el presidente del tribunal lanzó un ultimátum perentorio: le otorgó un plazo estricto de media hora para que se presentara físicamente en el edificio judicial de San Miguel de Tucumán. “Presente las nulidades que se le den la gana”, sentenció a los gritos antes de dar un golpe seco sobre el escritorio y abandonar el estrado de manera intempestiva.

Renuncia, postergación y el fantasma de la impunidad
La advertencia final quedó flotando en el aire: si el profesional no cruzaba la puerta en el tiempo estipulado, el juicio continuaría de todas maneras. Finalmente, sucedió lo impensado: López Garcete renunció a la defensa de Mercado, dejando solo a su colega Abi Cheble.

Tras este colapso procesal, se decidió pasar a un cuarto intermedio. El juicio en el que se deberá juzgar si Mercado realmente encubrió a los autores del crimen se reprogramó para el 31 de julio. Allí podría darse un nuevo vuelco en la causa: no se descarta que la acusación cambie a falso testimonio, un delito que ya estaría prescripto y por el cual Mercado no podría ser condenada.

A 20 años del crimen, y luego de que el único acusado en la causa principal (César Soto) fuera absuelto, los expedientes, las nulidades y las excusas se siguen acumulando. Mientras tanto, nadie puede responder la única pregunta que importa: ¿quién mató a Paulina?

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