Cómo se puede controlar la ira

La ira es un sentimiento normal, y aunque no lo parezca, enojarse se ha vinculado con muchos beneficios para la salud.

Sin embargo, puede ser un problema cuando nos hace perder el control, provocando irritación, altercados e incluso agresiones. Para evitar esta situación, aquí compartimos estrategias que recomiendan los especialistas.

La ira es un estado emocional que puede variar en intensidad, según define la Asociación Estadounidense de Psicología ( APA).

Al igual que sucede con otras emociones, se ve acompañada por cambios biológicos y fisiológicos, como un aumento de las hormonas adrenalina y noradrenalina, mayores niveles de presión arterial, y un ritmo cardíaco acelerado.

Puede ser causada por diferentes eventos, ya sean externos (compañeros de trabajo, supervisores, atascos, o citas canceladas), como internos (recuerdos que pueden remitir a eventos traumáticos).

Muchos investigadores resaltan que la ira es una respuesta natural y adaptativa frente a las amenazas, que permite inspirar sentimientos y comportamientos poderosos, esenciales para luchar y defendernos cuando somos atacados.

Una cierta cantidad de ira, por lo tanto, es necesaria para nuestra supervivencia.

Sin embargo, los profesionales advierten que no se puede recurrir a atacar a cada persona u objeto que nos irrita o molesta.

Cómo reconocer un problema de salud mental

Para lidiar con estos sentimientos, la APA recomienda tres enfoques principales: expresar, suprimir y calmar.

El primero de ellos, la expresión, no hace referencia a plasmar los sentimientos de forma agresiva, sino asertiva, es decir, dejar en claro cuáles son las necesidades propias y encontrar la forma de defenderlas, sin perjudicar a los demás.

La ira también puede ser suprimida y luego redirigida. Esta práctica puede apreciarse cuando se evita pensar en el desencadenante del enojo, para enfocarse en algo positivo.

El objetivo es inhibir la ira y convertirla en un comportamiento más constructivo, aunque se debe tener cuidado de no reprimir estos sentimientos, ya que, a la larga puede volverse hacia uno.

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