La investigación por el asesinato de Marta Azucena Migliorini, la mujer de 67 años hallada sin vida en su vivienda del barrio Aeropuerto de Banda del Río Salí, avanzó este sábado con la imputación formal de los cinco sospechosos detenidos por el hecho.
Durante una audiencia que se extendió por casi siete horas, la Justicia hizo lugar al planteo del Ministerio Público Fiscal y ordenó cinco meses de prisión preventiva para los cuatro imputados mayores de edad. En tanto, el adolescente de 17 años permanecerá alojado durante el mismo período en el Instituto Cura Brochero, ubicado en el complejo de Benjamín Paz.
La investigación está a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, encabezada por el fiscal Carlos Sale, mientras que la acusación fue sostenida en la audiencia por el auxiliar fiscal Miguel Fernández.
Los imputados son Wilson Ángel Palacios (21), Eduardo Daniel Santucho (26), Elías Gerez (18), Marcos Omar Suárez (19) y un adolescente de 17 años, todos acusados como presuntos coautores del delito de homicidio triplemente agravado por ensañamiento, alevosía, concurso premeditado de dos o más personas y criminis causa.
Según la teoría del caso presentada por la Fiscalía, el ataque ocurrió entre el 2 y el 3 de julio, cuando los acusados, junto a otras personas que aún no fueron identificadas, ingresaron al domicilio de Migliorini con la intención de robar.
Los investigadores sostienen que la víctima fue reducida, inmovilizada y sometida a una extrema violencia. De acuerdo con la acusación, le ataron los tobillos con una correa y le comprimieron el cuello utilizando cables, un prolongador eléctrico y un cinturón.
Además, la Fiscalía indicó que la mujer sufrió un traumatismo de cráneo, múltiples heridas punzocortantes en el cuello y el aplastamiento de su antebrazo izquierdo con un tablón de madera, lesiones que, según la investigación, fueron provocadas cuando aún estaba con vida y constituyen uno de los principales fundamentos de la agravante por ensañamiento.
Para los investigadores, los agresores actuaron con el objetivo de asegurar el robo y evitar ser identificados, provocándole un sufrimiento desproporcionado antes de causarle la muerte.
Tras el crimen, los acusados escaparon llevándose diversos objetos de la vivienda, entre ellos la llave del Volkswagen Polo Track perteneciente a la víctima. El resto de los elementos sustraídos continúa siendo materia de investigación.
El homicidio fue descubierto cuando un sobrino de Migliorini llegó a la vivienda preocupado porque no lograba comunicarse con ella. Al ingresar por la parte trasera del inmueble encontró a la mujer tendida en el piso y dio aviso inmediato a la Policía.
La investigación dio un giro pocas horas después, cuando vecinos señalaron haber visto salir a un joven del domicilio durante la madrugada. Esa pista condujo a Wilson Ángel Palacios, quien se encontraba observando el procedimiento policial. Al ser requisado, los efectivos encontraron entre sus prendas las llaves del automóvil de la víctima, un elemento considerado clave por los investigadores.
De acuerdo con las actuaciones, Palacios realizó posteriormente una manifestación espontánea en la que habría reconocido haber estado en el lugar e involucrado a otros participantes. A partir de esa información fueron detenidos el resto de los sospechosos.
Con las imputaciones ya formalizadas y las medidas de coerción confirmadas, la Fiscalía dispondrá ahora de cinco meses para profundizar la investigación, determinar el grado de participación de cada acusado, establecer si existieron más involucrados y reunir las pruebas necesarias para solicitar la elevación de la causa a juicio.