La inteligencia artificial (IA) ya dejó de ser vista únicamente como un recurso de atención al cliente para consolidarse como un motor central de la experiencia de compras online. Este rol, que tomará mayor impulso a partir de 2026 según los expertos, está transformando no sólo la forma en cómo se responde a consultas de los usuarios de ecommerce, sino cómo se decide qué comprar, cómo encontrarlo y con qué confianza se completa la transacción.
El consumo digital evolucionó hacia una “economía de lo inmediato”, en la que los usuarios toman decisiones de compra en segundos impulsados por expectativas de rapidez, usabilidad y experiencias sin fricciones técnicas.
Esta dinámica, identificada por la consultora global Okto, muestra que un 41 % de los consumidores describe su comportamiento como casi exclusivamente espontáneo, y que fallas o demoras técnicas pueden desencadenar un abandono inmediato de la compra hasta en un 18% de los casos.
Ese nuevo ritmo exige herramientas que no sólo respondan, sino que interpreten intenciones, reduzcan fricciones y acompañen al usuario en cada paso del recorrido de compra, desde el descubrimiento de productos hasta la confirmación del pago.