Los seguidores de Milei no se equivocan, no tropiezan con las palabras. Ellos hablan exactamente como piensan: con la arrogancia de quien cree que Nuestro Pais sigue siendo patrimonio de los suyos, con la impunidad de quienes nunca pidieron perdón por los crímenes desde 1955 y con el odio de quienes no tienen otra propuesta.
Decir en 2025 que “ha llegado la hora de cavar la fosa al peronismo” no es una metáfora. Es un lapsus freudiano colectivo de los cipayos: a ellos solo se les ocurre pensar en fosas, en enterramientos, en eliminar al adversario como si estuviéramos con la Fusiladora o el Proceso Genocida. Porque en el fondo, lo que les molesta no es el Peronismo, es el pueblo, es la democracia.
No es casualidad. Cada día LLA y muchos de sus seguidores, alimentan el mismo veneno: insultando a los peronchos, a los radicales, a los de izquierda, y a los suyos (Juez, Villarruel, Pagano, Arrieta…), ellos huyen de la justicia como delincuentes, apelando directamente al imaginario genocida de las fosas comunes. Su partido no se oculta. Es la derecha de los fugadores de divisas, de los jueces reaccionarios, de los nuevos corruptos y de los nostálgicos del “Ford Verde, la picana y desapariciones.
¿Se dan cuenta del insulto? En este país hay más de 30.000 personas desaparecidas en cunetas, torturadas y fusiladas por un golpe de Estado, que ellos, nunca condenaron.
Hoy utilizan la palabra “eliminar” como si hablara de un chiste de sobremesa. Es obsceno, es indecente, es repugnante, es Criminal.
Lo de Milei no es torpeza política, es un plan. Necesitan el odio como combustible porque carecen de proyecto.
Por eso habla de “clavos en el cajon” en lugar de hablar de vivienda, de sanidad, de educación o de salarios.
Por eso resucitan fantasmas en lugar de reconocer que su única agenda es devolver privilegios a los de siempre y retroceder décadas en derechos.
Ellos, Milei y sus acólicos, no cavan la fosa al Peronismo. Cavan la fosa de la convivencia democrática. Y cada palada que dan es un regalo a los fascistas y facinerosos con guantes blancos y listas negras. Milei pone las palabras y la represion. Otros, sacan las riquezas y dejan la destrucción de la Nación.
Desde Convergencia de Peronistas, lo digo claro: no los vamos a dejar blanquear su odio ni disfrazar su retórica de cementerio como “debate político”.
Vamos a llamar a las cosas por su nombre: lo suyo es fascismo con saco de cuero y corbata. Y el antifascismo, se los recuerdo, es un deber democrático y popular.