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Economía
05/10/2026 | Hace una hora

El 35% de los hogares con jubilados resignó atención médica o remedios por motivos económicos

El 35% de los hogares con jubilados resignó atención médica o remedios por motivos económicos
Un informe de la UCA y la SAGG reveló que el 35,2% recortó tratamientos por falta de dinero. La canasta básica de un jubilado trepó a $2.090.646 y cuadruplica la mínima.

La crisis socioeconómica golpea con extrema severidad al eslabón más vulnerable de la población. De acuerdo con el informe “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad”, elaborado de forma conjunta por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), el 35,2% de los hogares con al menos un adulto mayor debió resignar consultas médicas, odontológicas o la compra de medicamentos por razones económicas en el último año.

Se trata del registro más elevado desde que comenzó a relevarse la serie estadística en 2017. El salto más pronunciado se constató entre el bienio 2022-2023 y el ciclo 2024-2025, lapso en el que la postergación de cuidados sanitarios escaló casi diez puntos porcentuales, pasando de un 25,8% a más de un tercio de las familias.

En paralelo, la Defensoría de la Tercera Edad presentó su cálculo semestral sobre el costo real de subsistencia: en octubre, una persona jubilada necesitó al menos $2.090.646 para solventar su canasta básica de necesidades elementales. Al contrastar este valor con el haber mínimo actual —fijado en torno a los $505.748 incluyendo el bono previsional de $70.000—, se evidencia que un adulto mayor requiere más de cuatro jubilaciones mínimas para sobrevivir.

La mínima no cubre ni los medicamentos mensuales
La desproporción entre ingresos y gastos indispensables se profundiza en el rubro farmacológico. Según las estimaciones de la Defensoría, el gasto mensual promedio en medicamentos y atención médica asciende por sí solo a $518.000, un monto que supera en su totalidad el haber mínimo de bolsillo que perciben más de cuatro millones de jubilados en el país.

El titular de la Defensoría de la Tercera Edad, Eugenio Semino, advirtió sobre la gravedad del cuadro:

“Cuando se confronta la canasta con los haberes de más de cuatro millones de jubilados y pensionados que perciben $505.748, y casi un millón de personas con discapacidad con $370.043, se corrobora diariamente el padecimiento por el cual atraviesan. Esto lleva a que tengan que subsistir trabajando hasta que su salud se lo permita, o mendigando subsidios, comida y medicamentos”.

Disparo de la ansiedad y salto en el consumo de psicofármacos
El relevamiento de la UCA y la SAGG encendió una luz de alarma sobre el deterioro del bienestar emocional: el malestar psicológico en los adultos mayores trepó del 25,1% al 34%, marcando un alza de casi nueve puntos. El estudio señala que el escenario macroeconómico generó un estrés sostenido, con un marcado autoregistro de cuadros de depresión y ansiedad.

Esta problemática tiene su correlato directo en el mercado de fármacos:

Suba de precios diferencial: el Índice de Precios de Medicamentos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires detectó que los psicofármacos aumentaron un 36,8% interanual y los productos cardiovasculares un 32,8%, muy por encima del promedio general del sector (27,7%).
Demanda en el PAMI: dentro del ranking de los 50 remedios más solicitados por afiliados de la obra social nacional, más del 10% corresponde a psicofármacos, los cuales carecen de cobertura al 100%.
“Desde hace muchos años lo vengo denunciando: el gran consumidor de psicofármacos en Argentina es el adulto mayor, inclusive sin prescripción o por repetición. Esto recrudece con la crisis económica, alimentado además por la imposibilidad de afrontar gastos recreativos para mitigar el estrés”, remarcó Semino.

El impacto de los recortes en la cobertura
Por su parte, un análisis sectorial basado en datos de IQVIA y elaborado por el consultor farmacéutico Eduardo Tchouhadjian señaló que, si bien la dispensa de fármacos muestra leves oscilaciones mensuales en 2026, los volúmenes globales comercializados se mantienen por debajo de los registros de 2021-2023.

En el caso específico de los afiliados del PAMI, las ventas arrastran una caída estructural de entre el 20% y el 25% tras las modificaciones y restricciones en la cobertura dispuestas a fines de 2024, recorte que afectó de manera permanente la provisión de analgésicos y tratamientos crónicos esenciales para las personas mayores.

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