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Salud
20/11/2021

El aumento del fatalismo climático no ayuda a la causa

El aumento del fatalismo climático no ayuda a la causa
Una nueva investigación sugiere que si dejamos de liberar más gases de efecto invernadero de los que el medio ambiente (y quizás las nuevas tecnologías) pueden absorber, la Tierra pronto dejará de calentarse.

Como ciudadano del mundo, padre preocupado y lector de prensa compulsivo, debo reconocer que las noticias sobre el cambio climático me provocan un tremendo desasosiego. Tal parece que nos enfrentamos a una extinción global inevitable.

En cambio, como eterno optimista y “creyente” en las capacidades del hombre que también soy, agradezco muchísimo cualquier enfoque sobre el tema que huya de fatalismos fúnebres. El pasado 7 de octubre, por ejemplo, el conocido historiador medioambiental Dagomar Degroot (profesor en la Universidad de Georgetown de Washington D.C.) publicó una editorial muy interesante sobre el cambio climático en The Washington Post que se titulaba: “Nuestro planeta no está condenado, lo cual significa que podemos y debemos actuar”.

¿Realmente el fatalismo climático es la corriente prevalente? Bueno, lo cierto es que pocas veces se pueden leer argumentos como los emitidos por el escritor Jonathan Franzen en 2019, cuando sostuvo que “necesitamos admitir que no podemos evitar el apocalipsis climático”. Una cosa está clara, no soy el único al que esta postura le rechina, los catastrofistas suelen recibir más críticas que alabanzas.

Aun así, de un modo u otro parece que el fatalismo acaba por impregnarlo todo, y a poco que se busque se encuentra en todas partes. De hecho no es necesario resignarse a la llegada de un cataclismo climático inevitable para abrazar el fatalismo.

* Confiar sistemáticamente en los escenarios de emisiones más inverosímiles, o en el peor de los casos que figuran en las constantes evaluaciones sobre el impacto climático que realizan los activistas es una forma de fatalismo.

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