Las intensas precipitaciones registradas durante abril generaron serias complicaciones para el sector productivo de Tucumán y afectaron especialmente el desarrollo de las cosechas en distintas zonas de la provincia.
Según explicó el director de la Federación Argentina del Citrus, José Carbonell, el citrus logró sostener parcialmente la actividad porque no requiere maquinaria pesada como ocurre en la zafra azucarera. No obstante, el funcionario advirtió que el estado de los caminos rurales impacta de lleno en toda la producción.
“El citrus se ha ido pudiendo cosechar de a poco, cargando camiones menos de lo habitual y eligiendo zonas”, señaló Carbonell, y añadió que “el drama del estado de los caminos de la red terciaria y secundaria afecta a todos los productores y también a la gente que vive en el campo”. Remarcó además que las lluvias fueron excepcionales: “Ha llovido todo abril, con cantidades extraordinariamente altas que Tucumán no tenía hace más de 30 años”.
Carbonell cuestionó el deterioro histórico de la infraestructura vial rural: “Hay caminos que no tienen ripio, no tienen calce y puentes que no se arreglaron durante años o directamente no se hicieron”. Esa falta de mantenimiento y mejora complica el traslado de insumos y la salida de la producción, especialmente cuando el terreno está saturado.
Impacto en la zafra azucarera
El dirigente advirtió que la zafra azucarera enfrenta un panorama aún más complejo por el peso de las máquinas cosechadoras y los camiones. “Va a ser un comienzo duro porque hay demasiada agua en la tierra y hay que esperar”, indicó. La intransitabilidad y el encharcamiento obligan a postergar tareas y aumentan el riesgo de daños a la maquinaria.
Además, Carbonell anticipó que las dificultades climáticas provocarán mayores costos de producción: “Las máquinas y los camiones gastan más gasoil al trabajar en caminos blandos, y además va a hacer falta más gente y más tractores cuarteros”. Estos costos adicionales erosionan la rentabilidad de distintos eslabones de la cadena agroindustrial.
Contexto y perspectivas del limón tucumano
Sobre la campaña limonera, Carbonell recordó que el sector atravesó seis años muy difíciles entre 2019 y 2024: “Mucha gente no pudo soportar años de pérdidas”. Sin embargo, señaló que el año pasado se logró cierto equilibrio y que las perspectivas para 2026 eran más alentadoras por factores internacionales.
“El escenario era mucho mejor porque España y Turquía tuvieron importantes mermas de producción, lo cual mejora las expectativas de demanda y precio”, dijo, y destacó la posición de Argentina en el mercado: “Argentina es, lejos, el principal abastecedor mundial de jugo, aceite esencial y cáscara deshidratada de limón”.
Pese a ello, Carbonell reconoció que el exceso de humedad afectó la calidad sanitaria de la fruta: “Las lluvias dañaron la fruta y favorecieron el desarrollo de hongos, por eso las tareas de empaque y control sanitario son ahora mucho más exigentes”. Ese deterioro sanitario puede reducir volúmenes comercializables y exigir controles adicionales para cumplir con normas de exportación.
Precios y expectativas
En cuanto al valor de la fruta para industria, Carbonell señaló que aún no están definidos los precios, aunque se mostró moderadamente optimista: “Hay expectativas razonables de que los valores estén por arriba de los 100 dólares por tonelada”. Las variables climáticas, logísticas y de mercado condicionarán la concreción de esas expectativas.
En resumen, las lluvias extraordinarias de abril dejaron un saldo de complicaciones logísticas, incremento de costos y riesgos sanitarios para la producción tucumana, en un contexto en el que la infraestructura rural y la recuperación del sector limonero son factores clave para la próxima campaña.