En la madrugada de ayer miércoles, el cauce del Río Salí volvió a mostrar su fuerza sobre el barrio Las Piedritas, en la capital tucumana. El agua comenzó a socavar el terreno y, horas después, parte de una vivienda se desprendió y cayó al cauce. Las imágenes registran el instante en que la estructura se desploma mientras la corriente arrastra la base de la casa y la tierra que la sostenía.
El derrumbe en la noche: cronología de los hechos
El colapso se inició a las 3 de la mañana, cuando los vecinos sintieron que el suelo cedía. Liliana, una de las vecinas afectadas, relató que el primer síntoma fue la pérdida del baño completo, y que alrededor de las 8 la “pieza rosita” se desplomó: “A las 3 de la mañana me llevó el baño completo. Eran como las 8 cuando cayó la pieza rosita, y de ahí ya está pegando en la pared de mi pieza”.
Hacia las 13:00, en la entrevista realizada por Canal 8, la mujer ya había perdido parte de su hogar y comenzaba a retirar pertenencias. Con voz entrecortada dijo que debía desalojar: “Ya estoy perdiendo todo, porque ha caído la pieza de mi hija y ya empezó para la pieza mía, y tengo que desalojar”. Liliana aseguró además que vive en el barrio desde hace dos años y que nunca antes había sufrido una situación de este tipo: “Llanto, dolor, rabia, porque no pensaba que me iba a hacer esto. Yo hace dos años que estoy aquí, nunca me pasó lo que me está pasando ahora”.
Promesas de contención y soluciones insuficientes
Los vecinos del sector aseguran que no se trata de un hecho aislado: en el pasado hubo evacuaciones y traslados, incluso hacia el Parque 9 de Julio, donde varias familias permanecieron semanas. Liliana recordó que mantuvieron conversaciones con autoridades municipales y las promesas de un plan de contingencia: “Nosotros las últimas veces que hablábamos con funcionarios, tanto con la Intendenta como con Luciano Chincarini, nos habían hablado de un plan de contingencia, de traslados acá muy cerca, hasta que puedan reubicarnos a todos, porque se habla de que se tiene que desalojar prácticamente el barrio completo”.
Sin embargo, según la vecina, las medidas aplicadas hasta ahora resultan claramente insuficientes: solo se habrían dispuesto cuatro casillas para reubicación, capacidad para unas ocho familias, mientras que el barrio registra más de 25 familias en riesgo. Liliana describió además la fragilidad del terreno: “Me decían que acá abajo está socavado… empieza a caer por abajo porque es todo arena”.
Asistencia temporal y el dilema de abandonar las pertenencias
En medio del derrumbe, la ayuda recibida aparece como transitoria. Liliana contó que le prestaron una vivienda por dos meses, pero que luego deberá dejarla: “Me han prestado por dos meses una casita hasta que me solucionen el problema, dos meses nomás tengo que desocupar”. Además, descartó la opción del albergue como solución definitiva: “Lo único que me dicen es que vayamos al albergue. Pero yo no puedo estar con mi hijo y dejar todas mis cosas aquí”.
En el video que registró el derrumbe, mientras la casa cae al río, se escucha a una vecina preguntar con desesperación: “¿Hasta cuándo vamos a seguir así?”
Riesgo presente y futuro: la sombra del Río Salí
El temor de los residentes es que el avance del Río Salí continúe y que más viviendas queden comprometidas. La escena del día muestra un barrio urbanizado donde las familias viven desde hace años y donde la erosión fluvial pone en jaque la estabilidad de las casas y la seguridad de sus ocupantes. La discrepancia entre las soluciones anunciadas por las autoridades y la necesidad real de la comunidad plantea un desafío urgente: coordinar medidas de emergencia y una relocalización adecuada que contemple la magnitud del riesgo y la vulnerabilidad de las familias.
Mientras tanto, en Las Piedritas queda la imagen de una casa que se desprende y cae al río, y la voz de los vecinos que reclaman respuestas y garantías para no perder lo poco que les queda.