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Turismo
15/01/2022

En Tucumán, el turismo aventura de verano se disfruta por tierra, agua y aire

En Tucumán, el turismo aventura de verano se disfruta por tierra, agua y aire
Senderismo, canotaje, rappel y parapente son algunas de las opciones en un radio vecino a la capital provincial donde la variedad del paisaje, el clima y el suelo permiten desarrollar numerosas actividades que disparan la adrenalina.

Senderismo, canotaje, rappel y parapente son algunas de las opciones de turismo aventura que ofrece Tucumán en verano, en un radio vecino a la capital provincial donde la variedad del paisaje, el clima y el suelo permiten desarrollar numerosas actividades que disparan la adrenalina.

En esta época, en el Jardín de la República predominan los verdes, el cielo se refleja diáfano en los espejos de agua y todo se puede observar desde la cima de un cerro o, más alto aún, flotando en el aire, así como entre los árboles de las laderas pedregosas o sobre la superficie de un lago.

El escenario en el cual se desarrollan estas actividades que combinan naturaleza es la ecoregión de yungas, una selva pedemontana que conserva la humedad y cursos de agua y que alberga una amplia biodiversidad, a unos 20 kilómetros de la ciudad.

En ese ambiente, Télam pudo experimentar varias de estas actividades por invitación del Ente Autárquico Tucumán Turismo, desde los aventurados vuelos en parapente al relajado traslado en aerosilla.

En parapente, Tucumán es es líder en el país, tanto a nivel recreativo para aficionados como en categoría profesional, y su epicentro se encuentra en Loma Bola, un lugar que ofrece una panorámica de San Miguel entre dos promontorios boscosas y desde donde muchos humanos sueñan con ser pájaros durante unos minutos y disfrutan de singulares vistas de los paisajes de cerros verdes hasta un horizonte aún más lejano desde la altura.

A diferencia de otros lugares, donde hay que correr hasta el borde de un abismo, saltar y dejarse caer, en Loma Bola sólo se trota unos pocos metros en un suave declive del pasto cortado como una cancha de golf y la corrientes térmicas hacen el resto: en cuestión de segundos uno se eleva y puede flotar y navegar a unos 800 metros sobre el valle.

Los expertos viajan solos y los aficionados y quienes hacen vuelos de bautismo van con un piloto que los guía unos 15 minutos, y si el pasajero busca algo más vertiginoso puede hacer un medio looping o pasar rasante sobre los árboles y las mesas de la cafetería del parque para aumentar la emoción pero sin riesgo alguno.

EL TREKKING Y EL KAYAK SE COMBINAN POR LOS SENDEROS Y AGUAS DE TUCUMÁN
El senderismo y el canotaje son dos actividades de gran demanda de los turistas que visitan San Miguel de Tucumán, con caminos que lleguen hasta los pastizales de altura y el dique de El Cadillal en las afueras de la ciudad, que es el mayor espejo de agua de la provincia.

El ascenso al cerro San Javier es el predilecto de los senderistas, porque está inmerso en el ambiente de yungas y constantemente se pueden ver en sus rutas y caminos aledaños a numerosos vecinos y visitantes que suben o bajan a diversas velocidades.

Eduardo Olea, quien dirige el emprendimiento turístico especializado en trekking Caminata en las Sierras, con sede en San Javier, explicó a Télam que “las caminatas pueden ser en grupos y son para gente de todas las edades que no tengan dificultades para caminar”.

“Hay propuestas de trekking que tienen distintos niveles de dificultad como la que sigue senderos por los cerros y dura unas cuatro o cinco horas, según el ritmo”, en la que “se conoce la vegetación y hasta se disfruta del avistaje de aves”.

De la costa del dique Celestino Gelsi, en El Cadillal, parten constantemente los kayaks con turistas que surcan las aguas, en algunos casos con descenso en las islas para combinar con trekking y rappel.

Uno de los pioneros en deportes náuticos del lugar es Diego Budeguer, quien estudió y se profesionalizó en turismo aventura en Noruega, Italia, Eslovenia y España, explicó que “lo clásico son los kayac son súper estables y cualquier persona sin experiencia previa los puede disfrutar”.

“El que no se anima mucho, puede remar junto con un instructor porque son dobles”, señaló, y agregó que para los más aventureros ofrecen una propuesta de unas de cuatro horas de duración, que comprende una remada hasta la Tercera Bahía, un punto en la costa del dique y allí descienden y practican un rappel de 15 metros.

“Salvo los días de lluvia y mucho frío, todos los días del año estamos abiertos para el kayak, y un sin fin de actividades náuticas y de aventura”, contó el director de Tucumán Kayac Club.

Los deportes náuticos, la aventura, el vuelo en parapente, el golf y las cabalgatas forman parte del abanico de opciones que atrae a los visitantes, junto con la exuberante vegetación en un escenario de cordones montañosos y yungas.

Para quienes prefieren permanecer con los pies en la tierra, las opciones de trekking son múltiples y muchas se centran también en el cerro San Javier, con diversos niveles de dificultad y de duración según el ritmo.

Durante el estío es fundamental la hidratación, por lo que el agua no debe faltar en el equipo, ya que la combinación de calor y humedad de la yunga generan una profusa transpiración aún a la sombra y a paso moderado.

Dentro de la intrincada red de eco sendas de esa zona de Tucumán se destacan circuitos como El Funicular, ideal para toda la familia; Puerta del Cielo, de dificultad baja e intermedia; Cascadas del Río Noque, que conduce a ese atractivo, y Aguas Chiquitas, de unas cuatro horas de ida y vuelta, que se recomienda hacerla en invierno o primavera.

Siempre sin volar, pero sin pisar el suelo, el turista puede elegir entre un tour de mountain bike o la aerosilla que lleva al mirador del lago El Cadillal, en la cima del cerro Médici.

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