Policiales

“Fueron los peores meses de mi vida”: dijeron dos víctimas de las estafas informáticas

“Fueron los peores meses de mi vida”: dijeron dos víctimas de las estafas informáticas
Dos hombres relataron el sufrimiento de haber caído en manos de los ciberdelincuentes de Córdoba y destacaron el “muy buen trabajo” que llevó adelante el Ministerio Fiscal tucumano para detenerlos

Un docente de 54 años que reside en la Capital y un empleado público domiciliado en Concepción hablaron de las penurias que sufrieron tras ser víctimas de estafas virtuales.

Es dable recordar que, en los últimos días de agosto, el Ministerio Fiscal de Tucumán realizó un megaoperativo sin precedentes que incluyó una serie de allanamientos en distintas ciudades de Córdoba, los cuales desembocaron en la detención de diez personas (cinco hombres y cinco mujeres) acusadas de cometer estafas digitales contra ciudadanos de nuestra provincia.

Además, se incautó dinero en pesos y en dólares, posnets, teléfonos celulares, armas de fuego, tarjetas de débito y de crédito, entre otros elementos. El sábado 28 de agosto, nueve de esos ciberdelincuentes (una quedó en Córdoba por estar embarazada) fueron extraditados y trasladados a los tribunales penales de avenida Sarmiento para comenzar a ser procesados.

En la audiencia, la Unidad Fiscal de Delitos Complejos les imputó el delito de estafa informática, en condición de partícipes necesarios, y pidió la prisión preventiva de todos por 6 meses. Sin embargo, el juez no hizo lugar y les otorgó arresto domiciliario por el plazo de 3 meses.

“Han hipotecado a familias enteras”

Cuenta que pasaron unos días y lo llamaron de la entidad bancaria para informarle que lo habían estafado y que, inmediatamente, se dirija a hacer la denuncia en la Policía. Desde su cuenta habían realizado varias transferencias por una suma total de $427.000. “El tema es que eso se me iba a 72 cuotas de $35.000”, precisa.

“Todavía no me puedo recuperar”

El otro de los damnificados, un trabajador estatal concepcionense, fue víctima de dos de las imputadas en esta causa. “He pasado una situación horrible. Mi esposa perdió el trabajo a raíz de esto. Lloré, me enfermé, nunca en mi vida sentí tanta furia, tanto enojo, me golpeó psicológicamente”, sostiene.

Asegura que la estafa en su contra se perpetró el 3 de febrero de este año. “Fui al cajero a hacer una extracción y cuando quise ingresar no podía. Después entré al home banking y figuraba que me habían sustraído el dinero y otorgado un préstamo de unos $282.000 en 60 cuotas, que se hizo casi $1.800.000. Lloraba de bronca”, recuerda con dolor, para luego añadir: “Este tema de los delincuentes cibernéticos para mí es novedoso. Fui al banco a pedir un resumen de cuenta y me di con que el dinero había sido transferido a cinco cuentas. Ahí nomás me fui a hacer la denuncia policial”.

Por otro lado, el hombre de 37 años se refirió a la captura de los estafadores. “Cuando los detuvieron no podía parar de llorar. Yo nunca he perdido la esperanza y decía ‘alguien tiene que hacer algo’. Y me impresionó cómo el Ministerio Público se involucró en esto. Al aparecer los diez detenidos es como que la mitad de mí tiene un gran alivio, pero la otra mitad no va a estar bien hasta que los vea preso. Me sorprendió como el MPF se ha movilizado, ver eso fue una gran alegría para mí. Es algo increíble porque es muy difícil rastrear a estos delincuentes”, expresa.

En cuanto a la resolución del juez, asegura: “Ellos no tuvieron misericordia para estafar a dos mil personas (es el total aproximado de denuncias en Tucumán). Estos fueron los peores meses de mi vida, emocionalmente me quebraron, mi familia me veía llorar. Mi mujer tuvo que dejar el trabajo para quedarse en casa y no dejar sola a mis dos hijitas porque yo trabajo todo el día. Estoy rebuscándomelas como puedo”.

Y finalizó: “Tengo la esperanza de que esta gente termine presa, que se pudra en la cárcel. Hay mucha plata en juego, son muchísimas las víctimas. Hay personas mayores involucradas. Es muy doloroso. Yo todavía no me puedo recuperar, no soy el mismo tipo de siempre. Espero poder retomar mi vida de cómo era antes. El daño moral que me han hecho no tiene precio”.

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