El ex comisario general Nicolás Barrera, ex subjefe de la Policía de Tucumán condenado en 2018 por el encubrimiento del crimen de Paulina Lebbos, volvió a sentarse frente a un tribunal. Esta vez, al declarar en el juicio que se sigue contra César Soto y Sergio Kaleñuk, el ex jefe policial lanzó una gravísima acusación contra la fiscalía que instruyó su caso: “Me apretaron, me quisieron extorsionar”, afirmó.
Ante la atenta mirada de Alberto Lebbos y frente al tribunal conformado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, Barrera centró su exposición en cuestionar los elementos que derivaron en su condena y en denunciar presuntas presiones para incriminar a terceros. “Todo lo que está en la causa es subjetivo en mi persona, absolutamente subjetivo. Yo no voy a defender a nadie”, sostuvo, intentando despegarse nuevamente de cualquier maniobra de encubrimiento.
En uno de los pasajes más tensos de su declaración, el ex subjefe apuntó directamente contra el accionar del Ministerio Público Fiscal durante la etapa de instrucción. Fue particularmente duro con Diego López Ávila, el fiscal que tomó la investigación tras la salida de Carlos Albaca y que en 2018 logró las condenas contra el ex secretario de Seguridad, Eduardo Di Lella; el ex jefe de Policía, Hugo Sánchez; el ex jefe de la Regional Norte, Rubén Brito, y el propio Barrera.
“Me quiso apretar para que yo revele cosas que no eran exactas”, disparó en la sala, remarcando que las exigencias estaban vinculadas a las comunicaciones telefónicas del expediente. Aunque durante la audiencia evitó nombrarlo directamente refiriéndose a “la trasnochada locura de un fiscal”, a la salida del debate y ante los periodistas, Barrera sí le puso nombre y apellido a su acusación señalando a López Ávila.
La vehemencia de su relato en la sala fue tal que el actual fiscal del juicio, Carlos Sale, tuvo que intervenir para preguntarle si había sido él quien lo había amenazado. Barrera lo eximió de inmediato: “No, sino el fiscal de Instrucción”, aclaró.
Barrera debió justificar el cruce de llamadas que mantuvo el fin de semana en que desapareció Paulina con Sergio Kaleñuk (hoy imputado por encubrimiento). Según los registros, hubo tres comunicaciones el sábado 25 de febrero de 2006 y dos el domingo 26.
El ex policía explicó que en ese momento él estaba a cargo del operativo de seguridad por el clásico que jugaban Atlético Tucumán y San Martín. En ese contexto, indicó que el fallecido padre de Sergio y entonces secretario privado del gobernador José Alperovich, Alberto Kaleñuk, formaba parte de la comisión directiva del club “Decano”, por lo que trabajaban en conjunto para evitar hechos de violencia.
“Recuerdo que ese domingo (Sergio) Kaleñuk me llamó a las 7 de la mañana para decirme que había problemas con la venta de entradas. Ya me había advertido el día anterior sobre otros incidentes en la sede de la Liga, donde concurrían los hinchas de Atlético a comprar”, detalló Barrera, aunque dijo no recordar si hubo otro llamado durante la noche de ese mismo domingo, momento en que Alberto Lebbos ya estaba denunciando la desaparición de su hija.
“Soy absolutamente inocente”
Sobre la acusación puntual que lo llevó a la cárcel (haber impartido órdenes para alterar las actas del hallazgo del cuerpo en Tapia), lo negó de plano. “Que digan que yo he estado en connivencia para que se haga todo un encubrimiento… sólo Dios lo sabe. Yo tengo la conciencia tranquila”, expresó.
Asegurando que la investigación fue “una cuestión armada”, Barrera relató las consecuencias que el encierro en el penal de Villa Urquiza tuvo sobre su vida personal y su salud: “Tengo enfermedades, soy insulinodependiente, tuve problemas cardíacos… cumplí la cárcel y siempre fui respetuoso”.
“Vivo en el barrio hace 37 años, no hay un vecino que me desconozca”, añadió para destacar el apoyo de su familia. Finalmente, cerró su intervención reafirmando su postura inicial ante los magistrados: “Lo único que tengo es la verdad… lo repetí mil veces y lo voy a seguir repitiendo”.