El herpes labial es una afección provocada por el virus del herpes simple (VHS), que permanece en el organismo desde el primer contagio.
Muchas personas portan el virus sin síntomas constantes, pero la infección puede reaparecer cuando ciertos factores la reactivan. Identificar estos elementos y adoptar estrategias preventivas resulta esencial para disminuir la frecuencia y el impacto de los brotes, mencionó Cleveland Clinic.
Transmisión, latencia y factores de reactivación
El VHS, responsable del herpes labial y genital, se transmite entre personas y “puede permanecer latente en el cuerpo durante meses o años”, afirma la Dra. Jameelah Strickland, especialista en medicina interna en la Cleveland Clinic.
Los brotes de herpes labial surgen cuando el virus se reactiva, generalmente ante situaciones que debilitan el sistema inmunitario o afectan la integridad de la piel. Las infecciones, especialmente el resfriado común, figuran entre los desencadenantes más habituales.
“El herpes labial recibe su nombre porque suele aparecer junto con el resfriado común”, señaló la Dra. Strickland, quien detalló que el sistema inmunitario suele estar ocupado combatiendo otros virus y deja de controlar el VHS de manera adecuada.
Las infecciones acompañadas de fiebre también propician los brotes, por lo que este tipo de herpes se conoce como “ampollas febriles”. En personas con enfermedades que afectan directamente el sistema inmunitario, como el VIH, los episodios pueden volverse más frecuentes.
Patologías autoinmunes e inmunosupresión médica
Ciertas enfermedades autoinmunes, como lupus, síndrome de Sjögren o síndrome de activación de mastocitos (MCAS), aumentan el riesgo de herpes labial porque confunden y sobrecargan el sistema inmunitario, lo que facilita las infecciones oportunistas.
Además, la inmunosupresión provocada por tratamientos médicos empleados en casos de cáncer o trasplantes de órganos debilita deliberadamente las defensas, incrementando la vulnerabilidad al VHS.
El cuidado de la piel es fundamental en la prevención de brotes. La Dra. Strickland advirtió que lesiones como quemaduras solares, erupciones, acné severo, cortes o rasguños pueden producir inflamación y facilitar la aparición de herpes labial, ya que la piel tarda más en sanar cuando su barrera natural está afectada.
Las temperaturas extremas, tanto el frío intenso como el calor excesivo, pueden resecar y agrietar la piel de los labios, aumentando el riesgo de brote. Los cambios hormonales —como los que ocurren en la pubertad, el embarazo, la menstruación o la menopausia— también contribuyen a la reactivación del virus, ya que influyen en la fortaleza del sistema inmunitario.
Asimismo, intervenciones en los labios como inyecciones de relleno, maquillaje permanente o aumento de labios, así como lesiones locales por traumatismos o cosméticos, pueden desencadenar brotes.
La Cleveland Clinic recomienda consultar con el médico antes de cualquier procedimiento en la zona labial si existen antecedentes, ya que puede ser necesario usar antivirales preventivos. También aconseja posponer cualquier intervención si hay un brote activo para evitar complicaciones.