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La larga marcha de "La Noche de las Corbatas" y sus víctimas, 44 años después

Los trabajadores fueron el principal blanco de la represión de la última dictadura cívico militar así como los abogados laboralistas que los defendían.

“La Noche de las Corbatas” es el nombre con el que los represores bautizaron una serie de secuestros y ejecuciones de abogados laboralistas ocurridas en Mar del Plata, entre el 6 y el 8 de julio de 1977, hace exactamente 44 años.

Las cinco víctimas fueron conducidas al centro clandestino “La Cueva”, donde maniatados, encapuchados y golpeados escucharon como el general Alfredo Arrillaga, máximo responsable de la represión ilegal en esa ciudad, en tono sarcástico les preguntaba: “¿Qué es esto..?” y se respondía: “Esta es la ‘Noche de las Corbatas’ pero resulta que ahora los que administramos justicia somos nosotros”.

Los abogados tuvieron entonces, por primera vez desde que se inició su terror personal, la confirmación de que sus secuestros estaban motivados por sus desempeños profesionales, centrados en la defensa de trabajadores y sus gremios.

El mayor del grupo, Norberto Centeno, era un peronista conservador y verticalista, abogado histórico de la CGT.

Jorge Candeloro, discípulo y socio de Centeno durante años, era en cambio el referente del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y al momento del secuestro ensayaba un exilio interno, intentando alejarse de la militancia, en la ciudad de Neuquén.

Salvador Arestín defendía pescadores del Puerto y Tomás Fresneda era un intelectual, herrero talentoso con simpatía por el peronismo de izquierda pero sin compromiso orgánico.

Raúl Alais había sido un infatigable militante en la izquierda universitaria que en los últimos tiempos se había distanciado de la actividad política por el incremento de la represión.

Al momento de “La Noche de las Corbatas”, el grupo no tenía relación entre sí, ni con las organizaciones político-militares de la época, que solía ser el criterio de la dictadura para elegir a sus víctimas.

No eran compañeros ni camaradas pero sí tenían una historia en común en los conflictos obreros que surgieron por la expansión económica de Mar del Plata en los ’70, empujada por la tecnificación de la pesca, el boom del turismo social y el crecimiento de la industria textil.

En estos conflictos, los abogados de “La Noche de las Corbatas” jugaron un papel decisivo en favor de los trabajadores y sus gremios, acompañando las medidas de fuerza, asistiendo a los despedidos y buscando siempre las mayores reivindicaciones posibles en la eterna tensión entre capital y trabajo.

Sus familias y colegas nunca dejaron de buscarlos y reivindicarlos pero lo cierto fue que la ciudad los olvidó y el país también. En los ’80, tal vez por la cercanía y el miedo, en los ’90 quizás por desinterés, pero muy pocos se acordaban de los abogados a principios de julio, cada año.

Eso comenzó a cambiar con los Juicios por la Verdad y con la asunción de Eduardo Luis Duhalde, un abogado comprometido, en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Esos procesos, sin consecuencias penales en ese entonces, revelaron toda una red de cómplices civiles que colaboraron con el aparato represivo desde la justicia y la universidad, y la política de derechos humanos señaló que aquellos abogados debían ocupar un lugar destacado en la memoria colectiva.

El objetivo se logró, no sin marchas y contramarchas. A iniciativa de otro laboralista, Héctor Recalde, se instituyó el 6 de julio como Día Nacional del Abogado Víctima del terrorismo de Estado y cada año se multiplican las voces e instituciones que difunden y reivindican el trabajo de estos abogados.

Hoy, el sector de la Plaza Lavalle delimitado por las calles Talcahuano, Tucumán, Libertad y Lavalle, se llama “Dr. Norberto Centeno” y, si la lluvia no lo hubiera impedido, los profesionales de la “Corriente de Abogadxs Laboralistas 7 de Julio” hubieran colocado un placa recordándolo.

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