Salud

La variante mu del coronavirus, ¿debe preocuparnos?

La variante mu del coronavirus, ¿debe preocuparnos?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es hasta el momento una "variante de interés", es decir que se está monitoreando de cerca.

La variante mu es una nueva mutación del coronavirus que causa COVID-19. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es hasta el momento una “variante de interés”, es decir que se está monitoreando de cerca. La entidad indica que está presenta en al menos 40 países.

Esta variante surgió en Colombia, en donde representa cerca del 35% de los casos. En Ecuador representa más del 10% de los casos de COVID-19. Ya se han registrado casos de la enfermedad a causa de mu en 49 estados de los Estados Unidos (todos menos Nebraska) y se está investigando su propagación en el Reino Unido.

Aunque en los Estados Unidos ya se han informado casos de COVID-19 vinculados a esta variante, hasta el momento representa solo el 0.1% de los casos.

¿Por qué mu puede transformarse en una “variante de preocupación”?
Hasta ahora, las nuevas mutaciones del coronavirus han tomado fragmentos de otras variantes, como alfa y delta. (cabe recordar que los científicos utilizan al alfabeto griego para denominar a las nuevas variantes, mu es la letra número 12).

Al usar partes de las distintas mutaciones, los científicos dicen que esto puede generar un coronavirus “súper mutante”, que sea potencialmente más infeccioso.

Esto es lo que ha ocurrido con delta, lo que ha generado una nueva ola de infecciones y hospitalizaciones en todo el mundo.

Investigadores también dicen que, potencialmente, mu podría ser más hábil para “eludir” la inmunidad que ofrecen las vacunas.

Qué son las variantes o cepas de un virus
Los virus cambian constantemente a través de la mutación y siempre se espera que ocurran nuevas variantes de un virus. A veces surgen variantes o cepas que luego desaparecen. Otras veces, persisten por largo tiempo. Se han documentado múltiples variantes del virus que causa COVID-19 en los Estados Unidos y en todo el mundo durante esta pandemia.

La forma que tienen los virus de sobrevivir es cambiar constantemente. A medida que el organismo humano “aprende” a combatirlos a través de la respuesta inmune, de la vacunación, los virus necesitan cambiar para seguir circulando y eguir infectando

Al cambiar, los virus se vuelven más diversos, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades(CDC). Los científicos monitorean estos cambios, incluidos los cambios en la superficie del virus. Al estudiar cuidadosamente los virus, pueden aprender cómo los cambios en el virus pueden afectar la forma en que se propaga y la forma en que las personas se contagiarán.

Para explicar este proceso biológico, los CDC visualizan a un virus como un árbol que crece y se ramifica; cada rama del árbol es ligeramente diferente a las demás. Al comparar las ramas, los científicos pueden etiquetarlas según las diferencias. Estas pequeñas diferencias, o variantes, se han estudiado e identificado desde el comienzo de la pandemia de COVID-19.

Algunas variantes permiten que el virus se propague más fácilmente o lo hacen resistente a tratamientos o vacunas. Esas variantes deben controlarse con más atención.

Variantes que circulan en los Estados Unidos
Actualmente circulan al menos cinco variantes en el país:

B.1.1.7 (alfa): esta variante se detectó por primera vez en los Estados Unidos en diciembre de 2020. Inicialmente se registró en el Reino Unido.

B.1.351 (beta): esta variante se detectó por primera vez en los Estados Unidos a fines de enero de 2021. Se observó inicialmente en Sudáfrica en diciembre de 2020.

P.1 (gamma): esta variante se detectó por primera vez en los Estados Unidos en enero de 2021. La P.1 se identificó inicialmente en viajeros de Brasil, que fueron evaluados durante un examen de rutina en un aeropuerto de Japón, a principios de enero.

B.1.617.2 (delta): esta variante se detectó por primera vez en los Estados Unidos en marzo de 2021. Se identificó inicialmente en la India en diciembre de 2020.

B.1.621 (mu). Esta variante se registró por primera vez en Colombia, en enero de 2021.

Cómo combatir a las variantes del coronavirus: vacunándose
La vacunación sigue siendo la menor manera de “acorralar” al virus para que no siga infectando. Cuánto más gente vacunada hay, más posibilidades hay de que se forme una “inmunidad colectiva” o “de rebaño”, una suerte de barrera de sistemas inmunes humanos que va debilitando al virus.

Las siguientes son 12 poderosas respuestas a las dudas sobre la vacunación contra COVID, recopiladas de fuentes científicas confiables, que explican por qué vacunarse en cuanto sea posible es esencial. Y seguro.

1. ¿Qué beneficio tiene vacunarse contra COVID?
Las vacunas disponibles contra COVID protegen hasta un 95% de contraer el coronavirus y desarrollar COVID-19.

La información existente hasta el momento, producto de las investigaciones científicas, muestran que si la persona se vacuna y de todas formas se infecta, la vacuna la protegerá de desarrollar una forma grave de la enfermedad.

2. ¿Qué hace en el organismo una vacuna contra COVID?
El objetivo de la vacuna es enseñarle al sistema inmune a reconocer y combatir el virus que causa COVID-19.

La vacuna contiene sustancias que actúan neutralizando la acción de una proteína que ayuda al coronavirus a infectar el cuerpo humano. Además, al inmunizarse, el cuerpo se queda con un suministro de linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir a ese virus en el futuro.

3. Las vacunas para COVID, ¿contienen el virus vivo que causa la enfermedad? ¿Pueden darme COVID?
Ninguna de las vacunas, tanto las que ya se están aplicando como las que todavía están en experimentación, contienen formas vivas del coronavirus. Y tampoco pueden infectar con el coronavirus.

4. ¿Las vacunas contra COVID son todas iguales? Si quiero vacunarme, ¿cómo elegir cuál usar?
Actualmente, hay tres tipos principales de vacunas contra COVID-19 que se han desarrollado o están en una etapa avanzada de investigación. Son las siguientes:

Vacunas de ARNm. Estas vacunas contienen material del virus que causa COVID-19. Este material “enseña” a las células cómo producir una proteína inofensiva que es exclusiva del virus. Una vez que las células hacen copias de la proteína, destruyen el material genético de la vacuna.

Si se entra en contacto con el virus, el organismo reconocerá que la proteína no debería estar allí y producirá linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir al virus que causa COVID-19. Es decir, evitarán la infección

Vacunas con subunidades de proteínas. Estas vacunas contienen partes inofensivas (proteínas) del virus que causa COVID-19, pero no contienen todo el germen.

Al vacunarse, el sistema inmunológico de una persona reconoce que las proteínas no pertenecen al cuerpo y comienza a producir linfocitos T y anticuerpos. Si en el futuro la persona se infecta, las células, que memorizaron esta proteína, la reconocerán y lucharán contra el virus.

Vacunas vectoriales. Estas vacunas contienen una versión debilitada de un virus vivo, diferente al que causa COVID-19, que tiene material genético del virus que causa COVID-19 insertado en él (esto se llama vector viral).

Una vez que el vector viral está dentro de las células, el material genético “instruye” a las células para producir una proteína que es exclusiva del virus que causa COVID-19.

Usando estas instrucciones, las células hacen copias de la proteína. Esto impulsa al organismo a producir linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir ese virus si la persona se infecta en el futuro.

El propio médico de cabecera puede explicar más sobre las vacunas, cuando llegue el momento.

5. Estas vacunas, ¿pueden causar efectos secundarios?
Las vacunas sí pueden causar efectos secundarios como dolor en el brazo y algo de fiebre. Pero esto significa que de hecho han empezado a actuar en el organismo. Estos síntomas son normales y son una señal de que el cuerpo está desarrollando inmunidad.

Se han registrado unos pocos casos de reacciones alérgicas, en personas con historial médico de alergias o asma. Por eso, por ejemplo en los Estados Unidos, el procedimiento es vacunar a la persona y que ésta permanezca media hora en el sitio de vacunación para monitorear cualquier reacción inusual.

Pero, de nuevo, estos han sido unos pocos casos aislados. Y es común que se registren cuando la vacuna comienza a aplicarse a muchas más personas que las que participan de un ensayo clínico.

6. ¿Cuánto tiempo tarda el organismo en quedar protegido contra COVID?
Por lo general, el cuerpo tarda algunas semanas en producir linfocitos T y linfocitos B después de la vacunación, para producir inmunidad.

Por lo tanto, es posible que una persona se infecte con el virus que causa COVID-19 justo antes o justo después de la vacunación y luego se enferme porque la vacuna no tuvo suficiente tiempo para brindar protección.

Lo que se sabe por la experiencia con otras vacunas es que, si una persona vacunada se infecta, seguramente tendrá una forma leve de la enfermedad.

7. ¿Por qué se necesitan dos dosis de la vacuna contra COVID?
Todas las vacunas contra COVID (menos una que todavía está en etapa de ensayo clínico) necesitan de dos dosis para desarrollar inmunidad.

El primer pinchazo comienza a construir la protección. Se necesita una segunda dosis unas semanas después para obtener la mayor protección que la vacuna puede ofrecer.

Esto no es algo exclusivo de la vacuna contra COVID-19. Muchas vacunas del calendario de vacunación habitual requieren de dos y hasta tres dosis para construir inmunidad a largo plazo, por ejemplo la vacuna DTaP contra la difteria, el tétanos y tos ferina, o la vacuna contra el neumococo.

8. ¿Cuánto dura la inmunidad que genera la vacuna?
Desarrollar COVID-19 puede ofrecer cierta protección natural, conocida como inmunidad. La evidencia actual sugiere que la reinfección con el virus que causa COVID-19 es poco común en los 90 días posteriores a la infección inicial.

Sin embargo, los expertos no saben con certeza cuánto tiempo dura esta protección, y el riesgo de enfermedad grave y muerte por COVID-19 supera con creces cualquier beneficio de la inmunidad natural.

La vacuna contra COVID-19 ayuda a proteger al crear una respuesta de anticuerpos (sistema inmunológico) sin tener que experimentar una enfermedad.

Tanto la inmunidad natural como la inmunidad producida por una vacuna son partes importantes de COVID-19 sobre las que los expertos están aprendiendo más cada día.

Una de las cosas a dilucidar es si la vacuna contra COVID proveerá una inmunidad de largo plazo o terminará siendo estacional, como por ejemplo la vacuna contra la gripe o influenza.

9. Si uso máscara, ¿por qué tengo que vacunarme?
El uso de máscaras y el distanciamiento físico ayudan a reducir la posibilidad de estar expuesto al virus o transmitirlo a otras personas, pero estas medidas no son suficientes.

Las vacunas le enseñan al organismo a que el sistema inmunológico esté listo para combatir el virus si se está expuesto.

La combinación de vacunas y las medidas sanitarias básicas, usar máscara, respetar el distanciamiento y lavarse las manos, entre otras, seguirán ofreciendo protección contra COVID-19, mientras no se declare terminada la pandemia.

10. ¿Qué precauciones debo tener en cuenta antes y después de vacunarme?
Los especialistas indican que es importante dormir bien e hidratarse correctamente antes de vacunarse, para que el organismo reciba la dosis de la mejor manera.

Respecto al ejercicio, no existe evidencia suficiente para contraindicarlo rotundamente antes o después de recibir la vacuna, incluso si no sufres ningún efecto secundario no debería haber problema en que realices actividad física.

Sin embargo, la recomendación de los expertos es no hacer grandes esfuerzos físicos tanto antes como después de vacunarse (alrededor de 12 horas).

Tampoco se debe estimular una respuesta inmunitaria negativa, por ejemplo, mediante modificaciones corporales (como tatuajes o piercings), o consumiendo medicamentos sin receta.

11. ¿Puedo beber alcohol si voy a vacunarme?
Desde que comenzó la vacunación cobró popularidad la recomendación de no beber alcohol durante las 24 hs anteriores y posteriores a recibir la dosis.

Los expertos señalan que ese consejo no cuenta con evidencia científica que lo respalde. Incluso algunos estudios señalan que a largo plazo el consumo de pequeñas cantidades de alcohol puede ser beneficioso para el sistema inmunitario, al disminuir la inflamación.

Sin embargo, si el consumo de las bebidas alcohólicas es excesivo puede ser contraproducente, empeorando los posibles efectos secundarios de la vacuna.

12. Por qué vacunarse es un deber social
Vacunarse es uno de los muchos pasos que puede tomar para protegerse y proteger a los demás de COVID-19. Esta protección contra COVID-19 es de vital importancia porque para algunas personas sufren una enfermedad grave de COVID, o mueren.

Para detener una pandemia, es necesario utilizar todas las herramientas disponibles.

La vacunación masiva genera lo que se llama una inmunidad colectiva: la ecuación es simple, a mayor cantidad de personas vacunadas, mayor es la protección contra el virus.

La vacunación protege al vacunado, protege a otros, y logra que la circulación del virus se debilite, porque deja de encontrar organismos a los que infectar.

Este es el camino para terminar con la pandemia.

Fuentes: CDC, Johns Hopkins University, University of Michigan, NIAID.

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