El mercado de motovehículos en Tucumán inició 2026 con un ritmo mucho más lento que el de sus vecinos. Según el último informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), mientras que el NOA muestra signos de reactivación, la provincia registró un crecimiento marginal del 1,4%, quedando lejos de las cifras de recuperación que se observan en el resto de la región.
El contraste es marcado: Jujuy se posicionó como el líder regional con un salto del 17,1%, seguido por La Rioja (8,8%) y Salta (6,7%). Solo Santiago del Estero mostró un desempeño peor que el tucumano, con una caída estrepitosa del 21,7%.
El NOA en el podio nacional
A pesar de la desaceleración local frente a Jujuy, Tucumán sigue siendo un actor de peso en el volumen total. A nivel país, la provincia se mantiene en el cuarto puesto de ventas, solo superada por Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Este fenómeno se explica por la consolidación de la moto como herramienta de trabajo y alternativa económica frente al costo del transporte público, una tendencia que en Tucumán se mantiene firme a pesar de la falta de un crecimiento más agresivo en las ventas.
Un arranque histórico para el país
A nivel nacional, enero de 2026 fue el mejor inicio en ocho años. Con 68.383 unidades patentadas, el sector creció un 15,4% interanual. No se veía un volumen semejante desde enero de 2018, lo que confirma un cambio en los hábitos de movilidad de los argentinos.
Los modelos más elegidos por los tucumanos:
La tendencia local se alinea con la nacional, donde las unidades de 110cc dominan el mercado por su bajo costo de mantenimiento y opciones de financiación:
Honda Wave 110: Líder absoluta (6.802 unidades).
Gilera Smash: Segunda posición firme.
Motomel B110: Recuperó el tercer puesto desplazando a la Keller KN 110-8.
Corven Energy 110: Cierra el top 5 de las más buscadas.
Financiación: la clave del 2026
El optimismo de los concesionarios locales reside en la continuidad de los créditos. Las líneas del Banco Nación siguen siendo las más activas para compras a largo plazo, sumado a la reaparición de préstamos personales en entidades privadas con tasas más competitivas que el año pasado.