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Salud
30/12/2025

No es solo la sal: cuál es el otro enemigo silencioso que afecta la presión arterial

No es solo la sal: cuál es el otro enemigo silencioso que afecta la presión arterial
Un segundo factor alimentario presente en la dieta diaria puede pasar inadvertido y tener consecuencias igual de graves que el sodio. Cuál es

Durante años, la sal fue considerada el principal enemigo de la presión arterial. Sin embargo, investigaciones recientes señalan que el azúcar, especialmente el añadido, cumple un papel igual o incluso más perjudicial en el desarrollo de la hipertensión.

Según la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, el azúcar está presente de forma natural en frutas, verduras, cereales integrales y lácteos, donde aporta fibra, minerales y otros nutrientes.

Sin embargo, el verdadero riesgo para la salud cardiovascular proviene del consumo excesivo de azúcar añadido, muy habitual en alimentos procesados.

Comprender cómo ambos ingredientes (la sal y el azúcar) afectan la salud cardiovascular es fundamental para prevenir enfermedades crónicas.

¿El exceso de azúcar puede ser más dañino que la sal para la presión arterial?

Aunque tanto el azúcar como la sal participan en funciones metabólicas esenciales, el consumo excesivo de azúcar ejerce un mayor impacto negativo en el organismo. Mientras los azúcares presentes de forma natural en frutas y lácteos aportan nutrientes imprescindibles, los azúcares refinados que abundan en refrescos, comida rápida y productos ultraprocesados no ofrecen beneficios nutricionales.

Un estudio publicado en JAMA Internal Medicine identificó que quienes obtienen entre el 17% y el 21% de sus calorías diarias a partir de azúcar añadido presentan un riesgo un 38% mayor de morir por enfermedad cardiovascular, en comparación con quienes consumen menos del 8%.

“Básicamente, cuanto mayor sea la ingesta de azúcar añadido, mayor será el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas”, señaló el doctor Frank Hu, profesor de nutrición en Harvard. Además, Hu explicó que el consumo excesivo de azúcar sobrecarga el hígado, que lo metaboliza de manera similar al alcohol y transforma el exceso de carbohidratos en grasa, lo que puede desencadenar enfermedad del hígado graso, diabetes y un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

El exceso de azúcar en la dieta eleva los niveles de insulina, lo que puede desencadenar resistencia a esta hormona y favorecer el almacenamiento de grasa. Este proceso aumenta el riesgo de obesidad, diabetes tipo dos, enfermedades cardiovasculares e incluso insuficiencia renal.

Algunos estudios documentaron que la fructosa, procesada principalmente por el hígado, puede causar alteraciones metabólicas que elevan el colesterol, provocan hipertensión, enfermedad hepática y síndrome metabólico.

Además, el azúcar puede amplificar los efectos negativos del sodio en la presión arterial. Al aumentar la producción de insulina, los riñones retienen más sodio y agua, lo que favorece el desarrollo de hipertensión.

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