Durante el verano, la presencia de mosquitos dentro de casa suele volverse un problema cotidiano. Si bien existen productos industriales para combatirlos, también hay trucos caseros, económicos y reutilizables que permiten mantenerlos alejados sin recurrir a químicos.
Uno de ellos aprovecha un objeto que casi siempre termina en la basura: la lata de dulce de membrillo o batata. Con una mínima adaptación, puede convertirse en un portaespirales casero, ideal tanto para usar en el interior del hogar como en patios, balcones o jardines.
El procedimiento es sencillo y no requiere herramientas especiales. En pocos pasos, la tapa de la lata puede transformarse en un soporte resistente y funcional:
Retirá la tapa de la lata con cuidado.
Limpiá bien la tapa, eliminando cualquier resto de dulce.
Doblá suavemente los bordes hacia arriba, dejando un espacio libre en el centro.
Colocá el espiral para mosquitos en el centro, apoyado de forma firme.
Este sistema permite que el espiral se consuma de manera segura, evitando que las cenizas caigan al piso o sobre otras superficies.
El metal de la tapa ofrece varias ventajas frente a otros recipientes improvisados:
Resiste altas temperaturas sin deformarse.
Brinda mayor estabilidad, evitando que el espiral se caiga.
Permite moverlo con facilidad una vez apagado.
Reduce riesgos de incendio, especialmente en exteriores.
Además, al tratarse de un elemento reutilizado, es una opción ecológica y económica.
Si querés darle un toque decorativo, podés pintar la tapa o agregar detalles para que combine con el ambiente. Incluso, si necesitás más de un portaespirales, también podés recortar la base de la lata y repetir el procedimiento, logrando varios soportes con un solo envase.