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19/08/2022

Opciones naturales para dormir bien y evitar el insomnio

Opciones naturales para dormir bien y evitar el insomnio
El insomnio es uno de los trastornos de sueño más comunes y puede tener consecuencias directas sobre el rendimiento físico y mental.

Afortunadamente, adoptando un estilo de vida saludable se puede prevenir esta afección y conseguir un buen sueño. Aquí te mostramos distintas opciones naturales que pueden ayudarte.

La cantidad de horas de sueño que una persona necesita para descansar correctamente puede variar según distintos factores, como edad, estilo de vida y estado de salud. Sin embargo, las recomendaciones generales para dormir son:

Recién nacidos: entre 16 y 18 horas al día.

Niños en edad preescolar: entre 11 y 12 horas al día.

Niños en edad escolar: al menos 10 horas al día.

Adolescentes: entre 9 y 10 horas al día.

Adultos (incluyendo adultos mayores): entre 7 y 8 horas al día.

Cuando se padece insomnio existe una dificultad para conciliar o mantener el sueño, y es posible despertarse demasiado temprano y no poder volver a dormir.

Este trastorno afecta la energía y el estado de ánimo, así como el desempeño, la salud y la calidad de vida.

Insomnio: ¿qué conexión hay con lo que comes?

El insomnio puede ser agudo, y durar un par de días o semanas, o crónico, y durar un mes o más. Entre sus principales síntomas se halla:

Dificultad para conciliar el sueño durante la noche.

Despertarse durante la noche o muy temprano.

No sentirse bien descansado después de dormir por la noche.

Sufrir cansancio o somnolencia diurnas.

Tener irritabilidad, depresión o ansiedad.

Tener problemas para prestar atención, concentrarse en las tareas diarias o recordar.

El insomnio puede ser un problema en sí mismo o estar asociado a otras afecciones. Entre sus causas más frecuentes están:

Estrés.

Malos hábitos, como patrones de sueño irregulares, o realizar actividades estimulantes antes de acostarse, como mirar televisión, jugar videojuegos o usar el celular.

Viajes u horarios de trabajo irregulares.

Tener ciertas afecciones, como enfermedad de Alzheimer, Parkinson, hipertiroidismo o reflujo gastroesofágico.

Tomar determinados medicamentos, por ejemplo, para el asma, alergias, adelgazar, presión arterial, dolor o depresión.

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