La marca Peabody, una de las históricas del rubro de electrodomésticos en la Argentina, dejó de fabricar en el país y pasó a operar exclusivamente como comercializadora de productos importados. La confirmación llegó a través de los últimos informes de la sindicatura en el concurso preventivo de Goldmund S.A., la empresa controlante de la marca, que atraviesa una reestructuración con un pasivo que supera los $39.234 millones y cuyo desenlace impacta de manera directa en los precios y la oferta que llegan a todo el país, incluida Tucumán.
Una planta que quedó sin capacidad productiva
Según la documentación judicial, la compañía ya no cuenta con capacidad para producir en la Argentina. Toda la maquinaria fue desmontada y trasladada desde la planta de La Tablada hacia un depósito ubicado en San Martín, provincia de Buenos Aires, mientras que las oficinas administrativas se mudaron a una nueva sede sobre la avenida Cabildo, en la Ciudad de Buenos Aires.
El cambio de estrategia ya había sido anticipado por Goldmund cuando la Justicia abrió el concurso preventivo, el 20 de abril pasado. En ese momento, la empresa había explicado que fabricar en el país había dejado de resultar competitivo y que avanzaba hacia un esquema basado en la importación de electrodomésticos terminados. Parte de esa producción, especialmente la línea de climatización, ya se había trasladado previamente a Paraguay bajo el régimen de maquila, un país donde —según argumentó la compañía— producir resulta entre un 30% y un 35% más barato gracias a menores costos laborales, beneficios fiscales y un esquema tributario más favorable. Cuatro meses después de aquel anuncio, la sindicatura confirmó que ese proceso quedó completamente consolidado.
Desplome de ventas y despidos
Los números de la compañía reflejan la magnitud de la crisis. Entre mayo y junio, las ventas cayeron más de un 52%: las ventas gravadas pasaron de $2.737,8 millones a $1.324,5 millones, mientras que el total de ventas descendió de $2.813,7 millones a $1.335,9 millones. La facturación general, en tanto, se derrumbó de $3.439,6 millones a $1.634,6 millones.
En el expediente judicial, el gerente de Comercialización de la empresa explicó que durante los últimos seis meses debieron reducir a la mitad el precio promedio de los productos en un intento por sostener el nivel de ventas, una estrategia que terminó golpeando de lleno la facturación. El deterioro también quedó reflejado en el flujo operativo: durante junio, Goldmund registró ingresos por $824,3 millones frente a egresos por $2.326,3 millones, lo que dejó un déficit operativo de $1.501,9 millones en un solo mes.
El impacto también se trasladó a la planta laboral. Al iniciarse el concurso preventivo, la empresa contaba con 158 empleados. Durante mayo se produjeron 10 desvinculaciones, concentradas principalmente en trabajadores afiliados a la Unión Obrera Metalúrgica, y en junio se sumaron otras 12 bajas, nuevamente entre personal del sector metalúrgico.
Un fenómeno que ya había mostrado sus primeras señales con Whirlpool
La salida de Peabody de la producción nacional no es un caso aislado. Meses atrás, Whirlpool había confirmado el cierre definitivo de su planta en el Parque Industrial de Fátima, en Pilar, y también había optado por discontinuar la fabricación local para concentrar su negocio en la importación de electrodomésticos terminados. Ambos casos configuran una tendencia dentro de la industria que podría traducirse, en los próximos meses, en cambios en la oferta y los precios de los electrodomésticos que llegan a los comercios de todo el país.