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Qué hay detrás de las 90 renuncias en el tenis de los Juegos Olímpicos de Tokio

Lesiones, cansancio, bajo nivel tenístico y la pandemia son los argumentos que cubren el desencuentro de los tenistas con los JJOO, pero en realidad la falta de puntos para el ranking y la no distribución de dinero en premios provocan la ausencia de 7 Top

A pesar de la confirmación de Novak Djokovic de que concurrirá a la cita olímpica, el tenis en Tokio 2020 aparece devaluado, casi sin estrellas y con muchísimas deserciones tanto en el cuadro femenino como en el masculino. Las razones argumentadas en comunicados de prensa o en las redes sociales de los jugadores difieren según el protagonista y van desde cuestiones de salud física, agotamiento físico o mental, la actualidad tenística, como así también el contexto mundial de pandemia. Es por esto que países como lo Argentina lograron duplicar su presencia en los cuadros de los torneos, mientras que otros, por el contrario, se quedaron directamente sin representantes en el tenis olímpico, que se disputará del 23 de julio al 8 de agosto.

Desde comienzos de año comenzaron a conocerse las intenciones de varios de los tenistas de no acudir a Tokio, pero fueron esperando a que avanzara la temporada para comunicarlo. Finalizado Roland Garros, el 14 de junio, brotó la catarata de bajas. Uno a uno, y hasta coincidiendo en día y hora, comenzaron a autoeliminarse del Entry List de los Juegos Olímpicos. El mayor empujón lo dieron Rafael Nadal (descanso, preparación para la gira en Norteamérica) y Dominic Thiem (mejorar la concentración, defender el título del US Open). Desde ese momento, se sucedieron la mayoría de las negativas a viajar a la capital japonesa.

Renuncias como éstas dejaron a Estados Unidos, por ejemplo, con la necesidad de encontrar jugadores en lo profundo del ranking, ya que, más allá de la confirmación de Jennifer Brady y de Coco Gauff, 8 mujeres (incluida Serena Williams) y sus 6 mejores varones del circuito le dijeron que no a los Juegos.

Algunos países han tenido pocas deserciones, pero no significa que toda su lista vaya completa a Japón; por el contrario, en muchos casos es porque no tienen demasiados jugadores en el circuito con posibilidades de participar en este encuentro internacional. Suiza, por ejemplo, sufrió sólo dos bajas en hombres: Roger Federer y Stanislas Wawrinka. Pero sin ellos, no hay otros jugadores de su país que puedan cubrir esas plazas. Algo parecido sucede con Jill Teichmann, quien dejó a Belinda Bencic en solitario en el cuadro de mujeres.

Por su parte, Canadá no tendrá ni a su jugadora N°1 ni a los tres mejores varones; uno de ellos, Vasek Pospisil, co-fundador del nuevo sindicato de tenistas PTPA, junto con Djokovic. Dinamarca se quedó sin representantes ante la negativa de Tauson. En España las mujeres confirmaron su participación, pero 8 de sus mejores 9 varones del circuito profesional no irán a Japón. Rumania sólo puede aportar mujeres en el cuadro femenino; mejor dicho, podía, porque ni Simona Halep (N°3 de la WTA) acudirá a la cita. Los británicos aplauden la concurrencia de Andy Murray, ganador de los dos últimos certámenes olímpicos (Londres 2012 a Federer y Río 2016 a Del Potro), pero no tendrán ni a Evans, ni a Norrie, ni a Edmund ni a su figura femenina, Johanna Konta. De Francia se bajaron 6 representantes masculinos, de Italia 5, de Australia 4 y de Argentina 3, mientras que Nueva Zelanda tenía 2 jugadores invitados, pero decidieron desinvitarse.

En total, y hasta hoy, son 58 los tenistas varones que le dijeron que NO a los Juegos Olímpicos y 32 las mujeres, lo que hace un total de 90 jugadores que desistieron de participar de Tokio 2020, de los posibles 128.

Son muchos los argumentos esgrimidos por los tenistas para saltear la cita olímpica, pero detrás de ellas se esconden las dos razones fundamentales que han alejado al tenis de la disputa por las medallas olímpicas. Si bien desde Beijing 2008 pareció haber despertado un mayor interés entre los mayores exponentes de este deporte, el hecho de que los Juegos Olímpicos ya no distribuyan ni puntos ni dinero en premios ha sido un punto de discrepancia a la hora de confirmar las presencias en el certamen.

Fue por esa razón que las asociaciones profesionales, junto a ITF, decidieron en su momento otorgarles, ante la imposibilidad de competir por dinero, unidades a los pases de rondas hasta llegar a asemejarse a las de un Masters 1000 de ATP, puntos que podrían acumularse en el ranking de cada jugador. Pero después esto se reconoció como algo injusto entre los competidores, ya que no participa el que quiere, sino el que tiene cupo, de acuerdo a su país. Esto y el intento de concientizar el espíritu olímpico llevó a quitárselos nuevamente en Río 2016.

En una ecuación lógica para quien vive de este deporte tan competitivo, con premios cercanos o superiores a los 50 mil dólares por caer en primera ronda de un torneo de Grand Slam, saca de foco a una competencia amateur y le hace perder prioridad ante un exigente circuito profesional, en donde van a transformar el fruto de ese trabajo en cheques y puntos.

Como lo reconocería Del Potro, luego de su gran actuación en los Juegos de Río de Janeiro, en donde obtuvo la medalla de plata: el argentino hizo hincapié en cada oportunidad que se le brindó que si “el torneo hubiese repartido puntos, como antes, estaría en un mejor lugar del ranking”. Fue una reflexión a modo de reclamo que aún permanece vigente. Esto es algo similar a lo que sucedió con la Copa Davis, competencia que también fue perdiendo convocatoria e interés entre las figuras y le abrió paso al actual sistema de competencia, que tantas críticas ha levantado.

Ni los más jóvenes escaparon a las renuncias. Nick Kyrgios (26 años) prefirió seguir evitando exponerse al contagio, luego de su experiencia en Wimbledon, en donde debió retirarse sin haber participado de competencias previas. El italiano Jannick Sinner (19) se escudó detrás de su “bajo nivel y necesidad de prepararse mejor” para el circuito. Shapovalov (Canadá, 22) dijo que lo pensó seriamente y que, “por cuestiones de seguridad”, se quedaría en casa, mientras que el australiano Alex de Minaur (22) y el británico Evans (31) anunciaron que se contagiaron recientemente y no podrán acudir.

Demasiadas renuncias para un mismo torneo. Teniendo en cuenta que el cuadro por las preseas es de 64 jugadores y la calidad de las bajas entre los varones (4 Top Ten y 10 de los 20 primeros) es importante, Novak Djokovic tendrá poco rival para discutir el oro en la cancha. Inclusive, no deberá estar tan atento a que el sorteo le depare un nuevo cruce con Juan Martín del Potro, quien lo venciera por el bronce en Londres y lo eliminara en Río en el debut, ya que el tandilense no llegará con la recuperación de su rodilla derecha y será la baja sensible argentina.

En esta temporada, a la que se le suma el contexto mundial de pandemia, las lesiones y las necesidades hicieron repensar a los equipos las prioridades de cada al futuro inmediato de las carreras de los tenistas.

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