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“Roberto Rejas fue quien los hizo desaparecer”, declaró la mamá de Milagros Avellaneda

“Roberto Rejas fue quien los hizo desaparecer”, declaró la mamá de Milagros Avellaneda
Se leyeron los últimos mensajes que la joven desaparecida le envió a su amiga, mientras estaba con Rejas: “me pegó, en la cara”.

Durante algo más de una hora, el Tribunal que preside el juicio por el doble homicidio de Milagros Avellaneda y Benicio Coronel escuchó la declaración de la madre de la joven, Amalia Ojeda. La mujer señaló sin vacilar al imputado, Roberto Rejas, como el autor del crimen. A su turno, pasó a declarar Flavia Mamaní, la mejor amiga de la víctima y se leyeron los últimos mensajes que le envió la joven, en los que señalaba que el acusado le estaba pegando.

Amalia Ojeda relató detalladamente cómo vivió la desaparición de su hija y su nieto, desde la tarde del 28 de octubre de 2016, cuando la joven salió de casa con su bebé en brazos y le dijo que ya volvía. Especificó que jamás había escuchado hablar de Roberto Rejas y pensó, durante las primeras horas, que su hija estaba en casa de su amiga Flavia. Indicó que fue Flavia quien le reveló la verdad: Milagros había ido a encontrarse con ese hombre.

Ojeda contó que fue a buscarla en casa de Rejas y que el hoy imputado le dijo que no conocía a Milagros. Luego, reconoció que sí sabía quién era, pero que la había visto por última vez hacía varios meses. Más tarde, relató Ojeda, el padre del acusado salió a amenazarla diciéndole que ella no sabía con quién se metía, ya que ellos eran todos policías federales. Ojeda también relató el martirio que vivió para que la comisaría 11 le tomara la denuncia.

Flavia Mamaní era la mejor amiga de Milagros y la única que sabía que había tenido una relación fugaz con Rejas, quien era el verdadero padre de Benicio. También era la única que sabía que la noche de su desaparición, ella estaba con él.

Contó que Milagros intentó contactarlo unos dos meses antes, pero él la bloqueó en Facebook. Entonces, ella fue a su casa (acompañada por Flavia y con el bebé en brazos). Él salió profundamente enojado y le dijo que lo siguiera en un taxi, que no hablarían en su casa. En una plaza, Rejas y Milagros (con Benicio en brazos) conversaron. Flavia se quedó a varios metros, no escuchó, pero vio que Rejas estaba visiblemente enojado, la apuntaba con el dedo y le hablaba con mucha ofuscación.

Comenzó a llover. Milagros le pidió a Rejas que las llevara a la Terminal. Subieron todos al auto. Iban callados. Rejas rompió el silencio para decirle a Milagros que era la primera y última vez que ella iba a su casa. Milagros le contestó que no le quedaba otra, porque él la había bloqueado y no sabía su teléfono. Él sacó una libreta y le dijo a Milagros que escriba su número de teléfono, que él la llamaría. Pero que no volviera por su casa.

Después de eso, Milagros le contó a Flavia que él la llamó dos o tres veces, pero de número privado. Entonces, ella lo intentó contactar por Facebook pero, como la tenía bloqueada, se armó otro perfil. Él la bloqueó de nuevo. Se hizo otro perfil y él la volvió a bloquear. Así, tres veces.

Entonces, Milagros decidió ir a buscarlo a su casa la noche del 28 de octubre de 2016, con Benicio en brazos, pero sin Flavia. Quedó con ella en que, después, iban a ir a bailar. Estando con Rejas, Milagros le mandó varios WhatsApp a Flavia. Decía que Rejas le había pegado. Esos mensajes leyeron ante el tribunal. También mandó audios, explicando lo mismo, pero no se leyó su transcripción.

Entonces, Milagros dejó de escribir y de leer los mensajes de Flavia. Siempre según su declaración, a Flavia le llegó más tarde un SMS del teléfono de Milagros, diciendo que estaba todo bien. Y luego, otro mensaje por WhatsApp diciendo que no iban a bailar, con un lenguaje que a la testigo le sonó extraño. Nunca más supo de ella.

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