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14/01/2023

Transexuales kenianos buscan refugio en medio de las represalias tras la muerte de un activista

Transexuales kenianos buscan refugio en medio de las represalias tras la muerte de un activista
Amnistía Internacional y otros grupos de activistas afirmaron la semana pasada que en Kenia habían aumentado los casos de violencia sexual y de género, así como los malos tratos en el ámbito familiar.

Por primera vez en años, Arya Rams se duerme y se despierta cada día sin una sensación de miedo en el pecho.

Vive en una habitación de una casa segura en lo más profundo del valle del Rift, en Kenia, con el apoyo de la organización no gubernamental holandesa Trans Rescue.

Ser transexual en Kenia puede ser peligroso. En 2021, una turba apedreó hasta la muerte a una amiga suya en una playa cercana a la ciudad de Malindi, comentó. Unos meses más tarde, Arya dijo que fue perseguida por personas que blandían machetes.

Arya, de 27 años, afirmó que las protecciones de la casa segura han sido aún más importantes durante la última semana, ya que se ha producido una reacción violenta contra lesbianas, gays y transexuales en Kenia tras la muerte del activista de los derechos LGBTQ Edwin Chiloba.

El cadáver de Chiloba fue hallado la semana pasada en una caja metálica al borde de una carretera cerca de la ciudad de Eldoret. Según un patólogo, murió por asfixia causada por unos calcetines que le metieron en la boca.

“La gente visitaba las redes sociales de otros homosexuales diciendo: ‘¿Has visto a Chiloba? Eres el siguiente'”, sostuvo Arya.

La policía señaló esta semana a la supuesta pareja de Chiloba como principal sospechoso de su muerte. Reuters no ha podido ponerse en contacto con él para pedirle comentarios.

Al margen de la investigación, gran parte de los comentarios públicos sobre el caso han sido duros y, en ocasiones, amenazadores.

“No perdamos el tiempo discutiendo sobre LGBTQ (…) es ilegal (…) Deben encarcelarlos”, escribió el martes en Twitter el legislador Mohammed Ali.

Una ley de la época colonial, rara vez aplicada, castiga las relaciones homosexuales con 14 años de cárcel. Identificarse como homosexual o transexual no es delito.

Amnistía Internacional y otros grupos de activistas afirmaron la semana pasada que en Kenia habían aumentado los casos de violencia sexual y de género, así como los malos tratos en el ámbito familiar.

Afirmaron que hay una “respuesta descoordinada y a menudo renuente a la violencia sexual y de género por parte de agentes estatales y no estatales” y pidieron a las autoridades que hicieran más por investigar los delitos y trabajar con las sobrevivientes.

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