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22/12/2025

Tucumán: identificaron al último desaparecido hallado en el centro clandestino “Arsenales”

Tucumán: identificaron al último desaparecido hallado en el centro clandestino “Arsenales”
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó que los restos incinerados pertenecen a Roque Argañaraz, un jornalero secuestrado en 1977. Es el último de los 14 cuerpos hallados en el predio militar que faltaba identificar.

Tras casi medio siglo de incertidumbre, la familia de Roque Argañaraz recibió la noticia que esperaron durante décadas: sus restos fueron identificados en una de las fosas clandestinas de la Compañía de Arsenales N° 5 “Miguel de Azcuénaga”, en el acceso norte de San Miguel de Tucumán. Se trata de un hito para la justicia tucumana, ya que Argañaraz era la última persona que quedaba por identificar de los 14 cuerpos hallados en ese centro clandestino de detención y tortura.

La historia de Roque comenzó a truncarse el 18 de febrero de 1977. Aquella madrugada, un grupo de más de 20 hombres armados y encapuchados rodeó su humilde vivienda en Macio, una zona rural cercana a Monteros. Roque, de 34 años, y su hermano Daniel, ambos jornaleros del azúcar, fueron sacados a la fuerza, atados y vendados con las mismas sábanas en las que dormían.

Bajo las órdenes de un civil al que llamaban “Teniente”, los hermanos fueron trasladados primero al exingenio Nueva Baviera, en Famaillá, y luego al infierno de “Arsenales”. Allí fueron separados. Según testimonios judiciales, Roque murió durante una sesión de tortura conocida como “submarino”. Su hermano Daniel, tras meses de tormentos, fue liberado en una ruta cerca de Simoca. Caminó hasta su casa sin saber que pasarían 48 años antes de tener noticias sobre el destino final de su hermano.

El centro clandestino “Arsenales” funcionó como una verdadera mazmorra. Testimonios clave, como el del exgendarme Omar Torres, describieron el lugar como un campo de concentración donde los prisioneros eran hacinados en celdas individuales dentro de galpones.

Torres relató ante la Justicia escenas de una crueldad inusitada: fusilamientos al borde de fosas comunes, cuerpos quemados con neumáticos y aceite para borrar evidencias, y la presencia directa del gobernador de facto Antonio Domingo Bussi, quien —según el testigo— participaba personalmente de las ejecuciones para “animar” a sus subalternos. Entre las víctimas reconocidas en esos paredones estuvieron el estudiante Luis Falú y la joven Ana Cristina Corral.

Entre 2009 y 2011, el EAAF y el Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán localizaron cinco fosas en el predio. En una de ellas se recuperaron restos esqueletizados de 13 personas, todos identificados rápidamente. Sin embargo, en las otras cuatro fosas, la acción de maquinaria pesada y la incineración intencional de los cuerpos habían dejado miles de fragmentos óseos altamente degradados.

Durante una década, la identificación de Roque Argañaraz fue imposible debido al daño que el fuego causó en el ADN. No obstante, la evolución de los protocolos de extracción y los nuevos kits de genética forense permitieron retomar el caso en 2024.

Señal inicial: Un primer estudio arrojó una coincidencia débil con el ADN de su hermano Daniel.
Abordaje interdisciplinario: Los antropólogos determinaron que la coincidencia tenía sentido biológico y técnico.
Confirmación científica: Tras meses de pruebas adicionales sobre muestras de baja calidad, el Laboratorio de Genética Forense del EAAF logró completar el perfil genético necesario para la confirmación oficial.

El regreso a casa

Con esta identificación, se cierra un capítulo de búsqueda científica en las fosas de Arsenales, aunque la lucha por la memoria continúa. El próximo paso administrativo será el traslado de los restos a Tucumán. A meses de cumplirse el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, Roque Argañaraz finalmente dejará de ser una cifra en un expediente para regresar a su tierra y recibir el último adiós de su familia.

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