De acuerdo a un informe elaborado por el Ieral de la Fundación Mediterránea, entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, el empleo privado formal cayó en 7 de cada 8 provincias argentinas. En ese escenario, solo Tucumán, Neuquén y Río Negro lograron escapar a la tendencia negativa y registrar crecimiento.
El dato más relevante es que Tucumán encabezó ese grupo con un aumento del 2,0% en el empleo privado, consolidándose como la provincia con mayor expansión en el período analizado. En segundo lugar se ubicó Neuquén, con una suba del 1,6%, impulsada fundamentalmente por el dinamismo del sector energético, especialmente a partir de la actividad en Vaca Muerta. Más atrás quedó Río Negro, con un crecimiento del 0,6%, apalancado en actividades como la energía, el agro y el turismo.
El estudio remarca que estos resultados no responden a una mejora homogénea del mercado laboral, sino a dinámicas muy focalizadas en sectores específicos. En el caso de Neuquén y Río Negro, el crecimiento se explica principalmente por actividades exportadoras o con fuerte inserción internacional. En Tucumán, en tanto, el avance del empleo se vincula a rubros como la agroindustria, los alimentos, el comercio y los servicios, que lograron sostener niveles de actividad incluso en un contexto recesivo.
“El actual escenario económico es el de un proceso de ajuste con oportunidades muy focalizadas. El desempeño laboral no responde a una expansión generalizada, sino a dinámicas sectoriales específicas, en general vinculadas a actividades exportadoras o con ventajas comparativas claras, cuyo efecto derrame por ahora es limitado”, explicó el economista Jorge Day, autor del informe.
Este punto resulta clave para interpretar la situación actual: no hay un crecimiento extendido del empleo en todo el país, sino que algunos sectores puntuales logran generar puestos de trabajo mientras el resto de la economía continúa en caída o estancamiento.
En contraste con estas tres provincias, la mayoría de las jurisdicciones sufrió retrocesos significativos en el empleo formal, especialmente aquellas más dependientes de la obra pública o de las transferencias nacionales. El ajuste fiscal aplicado a nivel nacional impactó de lleno en estas economías, provocando una contracción en sectores clave.
El informe señala que la construcción es el rubro más afectado en todo el país, reflejando el freno de la obra pública y la caída del gasto estatal. Esta actividad, históricamente intensiva en mano de obra, registró fuertes retrocesos, con impacto directo en los niveles de empleo, sobre todo en provincias con alta dependencia de estos recursos.
Incluso en regiones con potencial productivo, la paralización de grandes proyectos generó consecuencias inmediatas. En Santa Cruz, por ejemplo, la caída del empleo está estrechamente vinculada a la interrupción de obras de infraestructura como las represas sobre el río Santa Cruz, cuya reactivación fue anunciada recién en las últimas semanas.
En paralelo, desde el Gobierno nacional se destacan algunos indicadores positivos vinculados a otras formas de inserción laboral, como el crecimiento del número de monotributistas. Sin embargo, distintos analistas advierten que este fenómeno no compensa la caída del empleo formal, ya que se trata de modalidades más precarias o con menor estabilidad.
En este sentido, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, sostuvo que la participación de los trabajadores en el ingreso nacional pasó del 45,1% en 2023 al 45,5% en 2025, alcanzando su nivel más alto desde 2020. Según planteó, el objetivo es avanzar hacia un esquema donde “trabajar sea más rentable que litigar y contratar sea más conveniente que no hacerlo”.
El debate sobre el futuro del empleo también incluye a la reciente ley de modernización laboral, que en los últimos días superó un obstáculo judicial clave. La normativa busca facilitar la contratación, especialmente en nuevas empresas, al habilitar esquemas de negociación más flexibles.
No obstante, los especialistas coinciden en que el impacto de estas reformas dependerá de la evolución de la actividad económica. Juan Luis Bour, director de FIEL, explicó que si bien la ley puede generar incentivos, no será suficiente por sí sola para revertir la tendencia si no hay crecimiento.
“El pesimismo actual surge de una economía en meseta, con algunos sectores en crecimiento y otros en caída, que no arrastran empleo. No habrá una expansión significativa en el corto plazo”, señaló el economista, quien estimó que el empleo podría crecer apenas entre 0,2% y 0,3% en el año.
En este escenario, el caso de Tucumán adquiere especial relevancia: no solo logró generar empleo en medio de un contexto adverso, sino que lideró el crecimiento del trabajo privado en Argentina, marcando una excepción dentro de un mapa laboral atravesado por caídas y fuertes desigualdades regionales.