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Economía
08/08/2026 | Hace una hora

Alertan que este año podrían cerrar más de 3.000 empresas industriales y se perderían 105.000 empleos en el sector

Alertan que este año podrían cerrar más de 3.000 empresas industriales y se perderían 105.000 empleos en el sector
Un informe privado, elaborado en base a datos oficiales, advierte sobre el deterioro del entramado fabril argentino. Desde diciembre de 2023 ya desaparecieron 3.759 firmas del sector, un fenómeno que también golpea a las economías regionales del NOA

Un relevamiento privado sobre el sector industrial argentino proyectó que este año podrían cerrar sus puertas más de 3.000 empresas fabriles, en un escenario que también impactaría sobre los polos productivos del interior del país. Solo durante los primeros cuatro meses de 2026 dejaron de funcionar 1.070 firmas del rubro y, de acuerdo con las proyecciones basadas en la dinámica de cada rama y en los niveles de capacidad ociosa, se estima que otras 2.000 compañías podrían sumarse a esa lista antes de fin de año.

Una retracción que se sostiene desde 2023

Según los datos privados elaborados a partir de cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre diciembre de 2023 y abril de 2026 —último dato disponible— la Argentina perdió 3.759 empresas industriales. En materia de empleo, la proyección resulta igual de preocupante: de mantenerse la tendencia actual, hacia fin de año podrían destruirse 105.000 puestos de trabajo industriales adicionales, entre 60.000 empleos directos y 45.000 indirectos. A la fecha, el sector ya acumula una pérdida cercana a los 90.000 puestos directos y 60.000 indirectos.

El informe, elaborado para LA NACION por la consultora I+D que dirige Diego Coatz —exdirector ejecutivo y execonomista jefe de la Unión Industrial Argentina—, se conoció en medio de una fuerte polémica entre el Gobierno nacional y el sector industrial. Todo esto ocurre en un contexto en el que la capacidad ociosa promedio de la industria ronda el 40%, en medio del debate por la apertura comercial, el nivel del tipo de cambio y un crédito y un ingreso que no logran recomponerse con rapidez.

Siete de las principales cadenas, muy por debajo de su nivel histórico

De acuerdo con Coatz, siete de las doce principales cadenas industriales del país se ubican entre un 30% y un 40% por debajo de sus máximos de la última década, y operan en promedio con cerca de un 40% de capacidad ociosa. El economista describió la situación del sector como un “efecto sándwich”, generado por una demanda interna debilitada que limita las ventas, combinada con costos en dólares, importaciones desleales y contrabando en alza, que en conjunto comprimen los márgenes empresariales al punto de que muchas firmas apenas logran cubrir sus costos fijos.

Los números oficiales acompañan ese diagnóstico: a mayo, la industria acumula una caída del 3,1%, mientras que el último índice de producción industrial manufacturero mostró un avance desestacionalizado del 0,4%, pero una baja interanual del 5,7%, con todos los sectores en terreno negativo frente al mismo mes de 2025. Un informe de la consultora Audemus, que dirige el exministro Matías Kulfas, agregó que los indicadores adelantados de junio anticipan un nuevo retroceso del sector manufacturero, que se ubicaría casi un 9% por debajo de su nivel promedio de 2023, el año previo al inicio de la actual gestión nacional.

Según ese mismo trabajo, en el promedio de enero-mayo doce ramas industriales registraron una baja en su nivel de actividad respecto de igual período de 2025. Entre las más afectadas se cuentan las textiles, la confección, el cuero y calzado, la maquinaria y equipo, y la industria automotriz-autopartista, todas con contracciones de dos dígitos en los primeros cinco meses del año. LA NACION consultó al equipo económico nacional para conocer su postura, pero hasta el momento no hubo respuesta.

La dura respuesta del ministro Caputo a los industriales

La polémica se desató luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionara con dureza a quienes cuestionan la política económica en materia industrial durante una presentación ante empresarios en la Cámara de Agentes de Bolsa. El funcionario sostuvo que, durante los doce años de gestiones kirchneristas, la industria había caído un 10% pese a estar subsidiada en tarifas energéticas y a que, según su descripción, los precios de indumentaria, celulares, neumáticos y automóviles resultaban varias veces más caros que en la actualidad. Con un tono marcadamente informal, calificó de manera despectiva a quienes defienden el sector industrial y remarcó que en aquellos años el comercio y la construcción también habían caído, pese a una inversión en obra pública que consideró mal direccionada.

El sector fabril, dolido por los términos utilizados

El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, respondió a través de una entrevista radial, sin que la entidad emitiera un comunicado formal. Consideró que ese tipo de declaraciones no contribuyen al diálogo y remarcó que defender a la industria no resulta incompatible con sostener la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía. Afirmó que el país necesita una industria competitiva, integrada al mundo y capaz de exportar, y enumeró los problemas que —a su criterio— afectan esa competitividad: cuestiones impositivas, laborales, de infraestructura y financiamiento, sumadas a la competencia desleal, el bajo consumo y la caída de actividad en numerosos sectores. Remarcó que el reclamo del sector no busca privilegios, sino condiciones equitativas para competir, y pidió valorar al empresario que invierte en innovación y en exportaciones.

Desde Santa Fe, la Federación de Industriales de esa provincia también salió a responder mediante un comunicado, en el que sostuvo que la descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo, y remarcó que las industrias argentinas enfrentan una realidad compleja marcada por la caída de la actividad, la pérdida de competitividad, el aumento de costos y la incertidumbre para invertir y sostener el empleo. La entidad pidió ser escuchada con respeto y remarcó que el sector necesita políticas, no agravios.

En la misma línea se expresó el presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, Elio del Re, quien señaló que el sector metalúrgico acumula caídas sostenidas desde hace 20 meses, con algunos rubros que traccionan de manera más positiva que otros. El dirigente remarcó además que la inflación de los productos industriales se ubica muy por debajo de la inflación general, mientras que la de los servicios la supera ampliamente.

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