Seguinos

Economía
15/06/2026 | Hace 5 horas

CAME revela que las ventas minoristas de las pymes llevan 13 meses en descenso

CAME revela que las ventas minoristas de las pymes llevan 13 meses en descenso
Comercios locales advierten que la suba de tarifas y alquileres erosiona sus márgenes y que las ventas online, aunque en crecimiento, no alcanzan a compensar la merma en los locales físicos

Las ventas minoristas de las pymes registran 13 meses consecutivos de retroceso interanual y la situación del comercio se mantiene preocupante. Así lo señaló Salvador Femenia, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), quien atribuyó la contracción a la pérdida de poder adquisitivo, el alto endeudamiento de las familias, la presión impositiva y la falta de recuperación del mercado interno.

Impacto limitado del Mundial y origen de la caída
Femenia advirtió que el Mundial de fútbol en curso difícilmente funcione como motor del consumo. «Puede haber alguna mayor demanda de bebidas, picadas, camisetas o televisores, pero no creemos que genere un cambio significativo», afirmó. Según el dirigente, el deterioro actual se produjo después de un período de recuperación entre septiembre de 2024 y abril de 2025. «Ya desde abril se veía una desaceleración y después apareció un clima preelectoral con presión sobre el dólar, aumento de tasas de interés y límites a las paritarias. Todo eso generó un combo que frenó el consumo en seco», explicó.

Los datos oficiales de CAME muestran que, tras una caída acumulada del 10% en 2024, las ventas crecieron apenas 2,5% en 2025 y volvieron a retroceder 3,1% en los primeros cinco meses de 2026. El relevamiento abarca comercios pymes de cercanía en los 24 distritos del país e incluye rubros como alimentos y bebidas, farmacia, perfumería, ferretería, materiales para la construcción, textiles, indumentaria, calzado, marroquinería y bazares.

Caída en alimentos y cambio en los hábitos de compra
Uno de los aspectos más preocupantes es la retracción en las ventas de alimentos. Para Femenia, este fenómeno está directamente vinculado a la disminución de los ingresos domésticos. «La gente no llega a fin de mes. Hay una búsqueda permanente de precios más bajos, de segundas y terceras marcas. Se terminó el cliente que compraba siempre en el mismo lugar. Ahora busca, compara y muchas veces directamente deja de comprar», señaló.

Al mismo tiempo, el dirigente destacó que algunos consumidores retornaron a los comercios barriales por la oferta más flexible respecto de las grandes cadenas: «Los negocios de cercanía suelen trabajar con productos de pymes que no son marcas conocidas pero tienen buena calidad y precios más accesibles».

Salarios, deuda y presión fiscal
Al analizar las causas estructurales, Femenia enumeró factores como la caída del salario real, el encarecimiento del crédito, el aumento de tarifas y el fuerte endeudamiento de las familias. «Hoy encontramos un sector privado de clase media trabajadora muy endeudado. Hay niveles importantes de morosidad en tarjetas de crédito, billeteras virtuales y préstamos personales. Eso limita cualquier posibilidad de recuperación del consumo», indicó.

También criticó el peso de los tributos provinciales y municipales sobre la actividad comercial. «Con márgenes mucho más bajos que años atrás, impuestos como Ingresos Brutos y las tasas municipales se volvieron muy gravosos. Hay que avanzar hacia un consenso fiscal y una reforma tributaria profunda», reclamó.

El comercio electrónico no compensa la caída
Femenia rechazó la idea de que la retracción de las ventas físicas se compense plenamente con el crecimiento del comercio electrónico, argumento que suele esgrimir el Gobierno. «En nuestras mediciones ya incorporamos las ventas online realizadas por los mismos comercios que relevamos. Crecen alrededor de un 15 por ciento respecto del año pasado, pero no alcanzan para compensar la caída del comercio físico», afirmó.

Reconoció, además, un importante nivel de informalidad en varios rubros, aunque señaló que ese fenómeno por sí solo no explica la magnitud de la caída. «Hay más venta informal y contrabando en algunos sectores, pero aun considerando eso sigue habiendo una merma del poder adquisitivo que impacta directamente sobre el consumo», precisó.

Otro problema señalado es la compresión de márgenes: con menor inflación se redujo la posibilidad de cubrir costos mediante aumentos de precios, mientras que tarifas, alquileres y otros gastos siguen presionando. Como consecuencia, muchos comercios enfrentan riesgos de sustentabilidad.

Perspectivas
Según CAME, cerca del 48% de los comerciantes espera que la situación se mantenga igual, un 36% prevé una mejoría y menos del 20% anticipa un empeoramiento. «Si la inflación sigue bajando es una buena noticia, pero para reactivar el consumo tiene que mejorar el salario real. Sin eso, va a ser muy difícil que el comercio vuelva a crecer», advirtió Femenia. «Es un escenario muy complejo que todavía no muestra señales claras de recuperación», concluyó.

Compartir